Violencia filio-parental 27 Sep 2022

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos

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Violencia filio-parental: cuando los hijos maltratan a los padres

Actualmente, ya es hora de reconocer la violencia filio-parental como un importante problema de nuestra sociedad. Sin embargo, a pesar de acompañarnos con todo su peso, se trata de una realidad que aparenta ser invisible, y que quizá no es tan sencilla de reconocer en comparación con otros tipos de violencia.

Si bien se abren más de 4000 expedientes a raíz de este delito, se considera que solo se están denunciando los casos más graves, probablemente entre un 10 y un 15% del total real, y cada año, esta cifra continúa incrementándose. Por ello, es necesario saber cómo reconocer y actuar ante este fenómeno, bien para prevenirlo, o al menos, para visibilizarlo.

 

¿Qué es la violencia filio-parental?

Podemos definir la violencia filio-parental como el conjunto de conductas violentas, ya sean físicas, psicológicas (verbales o no verbales) o económicas, que se producen de los hijos/as a sus progenitores o a aquellas personas que ocupan su lugar. También es una variante de la violencia intrafamiliar. Para entrar dentro de esta consideración, las conductas deben producirse de forma repetida y consciente.

Es decir, de esta definición se excluyen:

  • Comportamientos violentos puntuales.
  • Las que se producen en estados de disminución de la conciencia.
  • Comportamientos causados por algún tipo de alteración psicológica.
  • Parricidio sin historial de agresión previa.

Además, se trata de un problema multifactorial que es más común entre los jóvenes de 13 a 17 años. Hay que recalcar que la violencia filio-parental no necesita lograr el daño físico y/o psicológico pretendido para producirse: simplemente el causar daño y sufrimiento a los progenitores ya puede considerarse un abuso.

 

¿Por qué es tan grave este tipo de violencia?

En esta situación, debemos destacar que la violencia filio-parental no es un fenómeno que pueda resolverse dentro de un ámbito privado. En los casos más graves, la violencia ejercida por los hijos/as puede llegar a afectar a su integración social y conducir a problemas escolares, laborales y en general, a la hora de relacionarse.

Tampoco hace más fácil la situación el hecho de que las víctimas (los padres) no suelen sentirse amenazadas ni lidian con consecuencias diagnosticables en muchos de los casos.

 

Desarrollo de la violencia filio-parental

La violencia filio-parental tiene un desarrollo progresivo, que generalmente comienza con agresiones verbales, como mentiras o insultos, y termina volviéndose más grave a través de amenazas hasta las agresiones físicas.

El objetivo de esta clase de violencia es principalmente el ejercer control y tener sensación de poder sobre los progenitores, pero no se puede descartar que exista una intencionalidad específica.

Las situaciones que se producen en la violencia filio-parental tienden a seguir un modelo cíclico que se caracteriza por una serie de fases:

  1. Acumulación de tensión: se produce debido a los enfrentamientos entre ambas partes. Normalmente, al no haber factores que relajen esta tensión, tiende a incrementarse. En esta fase, los progenitores se muestran suaves y conciliadores, y el hijo/a, confundiendo esto con sumisión, comienza a exigir de forma desmedida, tratando de socavar la autoridad de sus padres. Ante esto, ellos cambian su actitud a una hostil y severa.
  2. Explosión: en esta fase, surge la violencia descontrolada. El hijo/a aumenta la intensidad, la frecuencia y la violencia de sus ataques. En este punto, también se puede responder con violencia al estímulo de otros familiares. Los padres se paralizan y aceptan la pérdida de su autoridad. Así, el hijo/a “gana”.
  3. Arrepentimiento: tras la descarga, se produce un falso arrepentimiento que suele coincidir con el inicio de la primera fase, y vuelve a repetirse todo el proceso.

Tras repetir este ciclo en varias ocasiones, los padres se condicionan y pierden el control de la situación. Otras veces, la tensión acaba por derivar en violencia intrafamiliar.

 

Indicios del problema

Como explicábamos, se trata de un fenómeno que se inicia y va empeorando progresivamente. Los pequeños actos de desobediencia grave o desafíos pueden ser una señal relevante a la hora de prevenir el comportamiento posterior.

Entre estos actos, en cualquier parte del proceso, podemos encontrar:

  • Insultos, humillaciones y mentiras.
  • Golpear objetos, generalmente del hogar (puertas, mesas, etc.).
  • Pérdida de autoridad o respeto hacia los progenitores.
  • Chantajes emocionales y visible reducción del afecto.

 

Posibles causas de la violencia filio-parental

En función a varios estudios, se ha deducido que la mayoría de hijos menores que se comportan de forma violenta con sus padres han sufrido otras situaciones de violencia familiar. Otro factor importante para la aparición de este tipo de conductas es la falta de límites, supervisión y control, sumada a la pérdida de autoridad por parte de los progenitores.

 

 

¿Cuál es la solución?

Si queremos resolver el problema, debemos obviar la búsqueda de culpables. Lo ideal es intentar que todas las personas que estén implicadas encuentren su responsabilidad en el asunto, y que se muestren dispuestos a ayudar en la búsqueda de una buena solución.

Una serie de pasos que deberemos afrontar, por ejemplo, serán:

  • Reflexionar acerca de las situaciones acontecidas y las reacciones que puede tener cada implicado.
  • Trabajar la empatía y la negociación con el objetivo de recobrar la confianza y reconstruir (o, en ciertos casos, construir) el vínculo afectivo familiar.

¡Ojo! Esto no quiere decir que el proceso sea fácil. Precisamente por eso, es esencial la paciencia por ambas partes, y el reconocimiento y la intención de llevar a cabo actuaciones resolutivas.

 

¿Qué hago si mi hijo/a comienza a tener un mal comportamiento conmigo?

  • Reflexionar acerca de nuestro comportamiento: no hay que olvidar que los padres son los modelos de referencia de los hijos/as.
  • Tratar de abrirse y hablar del estado emocional de ambas partes. Aquí, es indispensable la empatía.
  • Mantener una actitud de amor incondicional, pero sin olvidarnos de imponer límites en el comportamiento del menor.
  • Además de los límites, dejar claro que hay una serie de consecuencias a sus actos.
  • Proponer pequeñas metas progresivas, que hagan que el hijo/a vaya cambiando y se sienta recompensado/a al mismo tiempo.

En caso de tener la sensación de que no avanzas, o si estás preocupad@ por cómo puede desenvolverse la situación en un futuro, es importante saber que puedes pedir ayuda profesional. Contacta con nosotros sin compromiso.

Trastornos de la personalidad 25 Sep 2022

BY: Calltek

Actualidad / Diagnóstico y Tratamientos

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Aprendiendo acerca de los trastornos de la personalidad

A la hora de definir los trastornos de la personalidad, debemos hablar de un grupo de afecciones mentales que se caracterizan por presentar un patrón prolongado de comportamiento, emociones y pensamientos que se consideran ajenos a las expectativas de la persona.

En la vida diaria, este tipo de trastornos puede interferir con la capacidad de la persona para gestionar sus relaciones interpersonales y entornos laborales entre otros contextos.

 

¿Qué es un trastorno de la personalidad?

El trastorno de personalidad es un tipo de trastorno mental donde se presenta un patrón de pensamiento, comportamiento y desempeño muy marcado y por norma general poco saludable.

Generalmente, las personas con trastornos de la personalidad suelen tener problemas para percibir y relacionarse con personas y situaciones, desembocando en problemas y limitaciones muy importantes en las relaciones sociales, las actividades, e incluso en entornos laborales y educativos.

 

¿Qué los causa?

En realidad, y todavía a día de hoy, se desconocen la mayoría de los factores que pueden llegar a producir un trastorno de la personalidad.

Los factores que se cree que están relacionados con su desarrollo son principalmente genéticos y ambientales.

Los trastornos de la personalidad suelen comenzar en la adolescencia o la adultez temprana, y algunos se van volviendo menos evidentes a medida que entramos en la mediana edad.

 

Tipos de trastornos de la personalidad

Los trastornos de la personalidad se pueden clasificar en 3 categorías dependiendo de sus características más distintivas, y luego subdividirse en hasta 10 trastornos individuales.

 

Trastornos de la personalidad grupo A

Se caracterizan por mostrar comportamientos o pensamientos extraños o fuera de lo normal.

 

Trastorno paranoide de la personalidad

La principal característica del trastorno paranoide es la desconfianza y el recelo hacia los demás.

Síntomas:
  • Desconfianza y sospecha hacia los demás.
  • Creencia no justificada de que los demás intentan dañarte.
  • Sospecha no justificada de la lealtad de los demás.
  • Desconfianza por miedo a que utilicen información en tu contra.
  • Percepción equivocada de comentarios y situaciones.
  • Reacción hostil a insultos y desaires percibidos.
  • Tendencia a ser rencoroso.

 

Trastorno esquizoide de la personalidad

El trastorno esquizoide se basa en una falta total de interés por los demás.

Síntomas:
  • Desinterés en las relaciones sociales y sexuales.
  • Emociones limitadas.
  • Incapacidad para captar señales sociales y disfrutar de la mayoría de situaciones.
  • Aparentar ser distante.

 

Trastorno esquizotípico de la personalidad

La base del trastorno esquizotípico son las ideas y el comportamiento extraños o excéntricos.

Síntomas:
  • Personalidad y vestimenta peculiares.
  • Experiencias perceptivas anormales.
  • Respuestas emotivas inadecuadas o falta de expresión.
  • Ansiedad social y falta o incomodidad con las relaciones sociales.
  • Pensamiento mágico” (creer que tienes poder con el pensamiento sobre los demás).
  • Creencia de que determinados incidentes tienen mensajes ocultos que solo puedes entender tú.

 

Trastornos de la personalidad grupo B

Muestran comportamientos o pensamientos muy dramáticos, exagerando las emociones o simplemente impredecibles.

 

Trastorno de la personalidad antisocial

En el trastorno antisocial, se muestra irresponsabilidad social, despreocupación absoluta por los demás y el uso de artimañas o engaños para manipular y/o estafar a las personas que se encuentran a su alrededor.

Síntomas:
  • Indiferencia hacia los sentimientos y violación de los derechos de los demás.
  • Utilización de mentiras, robos, apodos… que suelen conducir a problemas legales.
  • Comportamiento agresivo y conductas impulsivas.
  • Indiferencia hacia la seguridad, tanto de sí mismo como de los demás.
  • Irresponsabilidad y falta de remordimiento.

 

Trastorno límite de la personalidad

Dentro del trastorno límite encontramos un vacío interior, el miedo a ser abandonado que provoca relaciones inestables, y un comportamiento impulsivo dado por los problemas para controlar las emociones.

Síntomas:
  • Conducta impulsiva y arriesgada, relaciones inestables.
  • Imagen personal inestable.
  • Conductas suicidas y amenazas de suicidio y autolesión.
  • Cambios repentinos en el estado de ánimo. Ataques de ira intensos y frecuentes.
  • Miedo a estar solo.
  • Sentimiento de vacío constante.
  • Paranoia intermitente.

 

Trastorno histriónico de la personalidad

Las personas con trastorno histriónico buscan atención y se comportan de forma exagerada y dramática.

Síntomas:
  • Búsqueda de atención constante.
  • Discursos con opiniones fuertes y/o controvertidas, pero pocos hechos para respaldarlas.
  • Fácil de influenciar.
  • Emociones que cambian drásticamente y poco profundas.
  • Preocupación excesiva por la imagen personal.
  • Pensamiento de que las relaciones son más íntimas de lo que son.

 

Trastorno narcisista de la personalidad

Quienes sufren un trastorno narcisista se distinguen por la necesidad de ser admirados, la falta de empatía y sensación de grandiosidad.

Síntomas:
  • Evidencias de egolatría y arrogancia.
  • Fantasías de poder y éxito.
  • Incapacidad para reconocer los sentimientos de los demás.
  • Exageración de sus logros y habilidades.
  • Expectativas de admiración constante y de favores y ventajas fuera de la razonabilidad. Tienden a aprovecharse de los demás.
  • Envidia o creencia de que los demás le envidian.

Trastornos de la personalidad grupo C

Suelen mostrar pensamientos y comportamientos que incluyen ansiedad y temor.

 

Trastorno de la personalidad por evitación

Este trastorno se caracteriza por evitar el contacto interpersonal, generalmente por miedo al rechazo.

Síntomas:
  • Excesiva sensibilidad a las críticas.
  • Temor al rechazo, ridículo, vergüenza o desaprobación.
  • Sentimiento de inferioridad.
  • Evasión de actividades que impliquen contacto interpersonal.
  • Inhibición, timidez y aislamiento social.
  • Evasión de nuevas actividades o reuniones con gente nueva.

 

Trastorno de la personalidad dependiente

Entre las características de las personas con trastorno dependiente se encuentran principalmente la sumisión y la dependencia.

Síntomas:
  • Necesidad de que haya gente que le cuide.
  • Conductas sumisas y apegadas.
  • Temor a la soledad.
  • Falta de confianza.
  • Necesidad de aprobación y confirmación.
  • Dificultad para iniciar proyectos y expresar desacuerdo.
  • Tolerancia hacia los abusos y tratos inadecuados.

 

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva

Los tres puntos clave del trastorno obsesivo-compulsivo son el perfeccionismo, la rigidez y la obstinación.

Síntomas:
  • Preocupación por el orden, las normas y los detalles.
  • Perfeccionismo extremo, rigurosidad y obstinación.
  • Deseos de control.
  • Negarse a socializar por compromisos laborales o con proyectos.
  • Incapacidad para desechar cosas.
  • Moral y /o valores inflexibles.
depresión posparto 25 Ago 2022

BY: Calltek

Actualidad / Diagnóstico y Tratamientos

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Depresión posparto: ¿todavía un tabú?

Si bien aún se espera de las mujeres embarazadas que se encuentren con mucho ánimo y totalmente felices tras dar a luz, no podemos omitir ni olvidar la existencia de la depresión posparto. Y es que, aunque el nacimiento de un bebé se relacione con alegría y en muchos casos abundancia, también puede provocar nuevos temores y ansiedades. Precisamente son estas emociones las que podrían derivar en la temida depresión.

La mayoría de las primíparas o madres primerizas suelen sentir melancolía posparto tras dar a luz. Esto generalmente incluye cambios en el ánimo, ansiedad, dificultad para dormir y episodios de llanto. Esta sensación suele empezar dos o tres días después del parto, y puede durar hasta dos semanas.

Sin embargo, hay una enorme diferencia entre esta melancolía y la depresión posparto, puesto que esta última es bastante más grave y de mayor duración. En ocasiones, incluso se puede desarrollar una variante extrema denominada psicosis posparto.

 

¿Qué síntomas tiene?

Los síntomas de la depresión posparto pueden oscilar dependiendo de la persona, pudiendo ser leves o graves o presentarse todos juntos o gradualmente.

Es importante diferenciar, igualmente los síntomas de la melancolía posparto y la depresión posparto, y compararlos objetivamente.

 

Síntomas de la melancolía posparto

Nos gustaría recordar que los síntomas de la melancolía posparto duran de unos pocos días a una o dos semanas tras el nacimiento.

  • Cambios de humor.
  • Tristeza y/o irritabilidad.
  • Sentimiento de abrumación.
  • Episodios de llanto.
  • Reducción de la concentración.
  • Problemas para dormir y de apetito.

 

Síntomas de la depresión posparto

Si bien al principio puede confundirse con la melancolía posparto, los síntomas de la depresión posparto son más intensos y duran más tiempo. Hay que tener especial cuidado, ya que incluso pueden interferir en la realización de tareas diarias o en el cuidado del bebé.

A pesar de que lo común es que los síntomas se desarrollen en las primeras semanas tras el parto, pueden comenzar antes (durante el embarazo), o más tarde (hasta un año después del nacimiento).

  • Cambios de humor graves y ánimo deprimido.
  • Llantos excesivos.
  • Dificultad a la hora de relacionarse con el bebé.
  • Aislamiento social.
  • Trastornos en la alimentación (pérdida de apetito o atracones).
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Reducción de interés en general.
  • Irritabilidad y ataques de ira.
  • Temor a no ser una buena madre y desesperanza.
  • Sentimientos de inutilidad, vergüenza o culpa.
  • Disminución de la concentración y la capacidad de tomar decisiones.
  • Ansiedad y ataques de pánico.
  • Pensamientos recurrentes de muerte, suicidio, autolesión, o lesionar al bebé.

 

¿Cuándo tengo que acudir a un profesional?

Se considera que se debe consultar al médico una vez se experimente cualquier síntoma de tristeza posparto, pero es especialmente importante si estos síntomas cuentan con las siguientes características:

  • No desaparecen tras dos semanas.
  • Dificultan la realización de tareas diarias o del cuidado del bebé.
  • Incluyen pensamientos de autolesión o lesión al bebé.

 

Psicosis posparto

La psicosis posparto es un trastorno que suele desarrollarse la primera semana después del parto, con síntomas más graves que la depresión:

  • Confusión y desorientación.
  • Pensamientos obsesivos acerca del bebé.
  • Alucinaciones y delirios.
  • Alteraciones del sueño.
  • Exceso de energía.
  • Estados de agitación y nerviosismo.
  • Intentos de autolesión o de lesionar al bebé.

Puesto que se trata de un trastorno que puede causar pensamientos o conductas peligrosos, requiere tratamiento inmediato.

 

 

Depresión posparto en hombres

Aunque no sea tan común, los hombres que han sido padres también pueden experimentar depresión posparto.

Los hombres con depresión posparto desarrollarán los mismos síntomas que sufren las mujeres, pero se ha comprobado que es más habitual en padres jóvenes, con historia clínica de depresión, con problemas en las relaciones o dificultades financieras.

La depresión posparto puede tener el mismo efecto en las relaciones de pareja y los niños. El apoyo y los tratamientos serán similares e igualmente beneficiosos para ambos sexos.

 

¿La depresión posparto me hace débil?

En ningún caso debemos tomar la depresión posparto como un defecto de carácter o una debilidad. En ocasiones es simplemente una complicación del parto que no hemos contemplado, y necesita un tratamiento inmediato.

Recuerda que la depresión posparto es un proceso completamente natural que puede ocurrirle a cualquiera.

¡Evita los tabúes y acude a tu médico para controlar los síntomas!

 

Si necesitas ayuda o consejo para tratar o diagnosticar la depresión posparto, puedes ponerte en contacto con nosotros.

Acoso psicológico 27 Jul 2022

BY: Calltek

Actualidad

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Todos contra el acoso psicológico

A día de hoy, todavía (y por desgracia) vemos casos de acoso psicológico, especialmente en dos ámbitos: entre jóvenes, y en parejas y familias. También podríamos hablar del bullying, pero ya os hemos contado todo lo que necesitáis saber de él en nuestro blog.

Generalmente, el acoso psicológico comienza por “bromas”, pero termina en algo muy serio. La víctima, al principio, no suele saber cómo reaccionar, ya que se encuentra confundida: en este tipo de acoso, los mensajes son subliminales y no directos. La segunda fase por la que pasa la víctima es la de culpabilizarse, asumiendo que si su agresor está acosándola, debe tener algún motivo para ello. En este proceso, el acoso se intensifica gradualmente. Una vez la víctima trata de pedir ayuda, o estalla (quizá mediante ira o lloros), el agresor aprovecha la situación para hacerse con aliados en su entorno, con el propósito de aislarla. Al final, la víctima termina por sentirse desamparada. mientras el acosador continúa ejerciendo sus mismos comportamientos.

 

¿Qué es el acoso psicológico?

Por definición, el acoso psicológico es un conjunto de conductas de abuso, que además son intencionadas. Estas conductas pueden ocurrir en forma de actos, palabras, escritos o incluso gestos. Su objetivo es dañar la identidad, dignidad o integridad psicológica de una persona.

El acoso psicológico puede aparecer en cualquier relación entre dos o más personas, y puede ser ejercido por una o varias de ellas. Sin embargo, es muy fácil que no se le dé importancia o que pase desapercibido para todo aquel que no es víctima del mismo, ya que es mucho menos visible que el daño físico.

 

¿Cómo se produce este acoso?

Existen un sinfín de maneras de acosar a la víctima, pero quizá las más recurridas sean:

  • Descalificaciones y desacreditaciones, en especial mediante mensajes no verbales.
  • Rechazo de la comunicación directa con la víctima, con el fin de que el conflicto no pueda ser solucionado, y así, la víctima se sienta culpable.
  • Aislamiento de la víctima, ignorarla o “hacerle el vacío”.
  • Burlarse de sus inseguridades o “puntos débiles”, ideas, convicciones, etc.
  • Ridiculizar a la víctima en público, o realizar alusiones inciertas o desagradables.

 

¿Cómo sé si estoy sufriendo acoso?

Es muy probable que, sobre todo al principio, sea difícil dilucidar si alguien te está acosando psicológicamente o si simplemente tiene un tipo de personalidad más bien burlona, y tú podrías estar exagerando (lo cual, a su vez, ya implica cierto grado de acoso).

Para ayudarte, hay una serie de señales de la persona agresora que indican que este acoso se está produciendo:

  • Señala constantemente tus defectos y te desprecia. También silencia o ignora tu opinión.
  • Te humilla, ya sea públicamente, a través de redes sociales, en el trabajo o clases…
  • Este tipo de comentarios y actos te causan malestar, y además, te bajan la autoestima.
  • Te acusan por cosas de las que no eres culpable, a veces incluso llegando a ser plenamente conscientes de que no lo eres.
  • Su comportamiento no es igual de forma constante. A veces el agresor puede ser cariñoso y agradable, contigo o con otras personas.
  • Te trata diferente al resto: con esto, nos referimos a que procura aislarte o volver a la gente en tu contra.
  • Utiliza constantemente las burlas, sarcasmo e ironías a la hora de tratar contigo.
  • Todos sus comportamientos son constantes, no puntuales. Es probable que lleves tiempo pensando en si te está acosando o no.
  • Puede llegar a usar chantajes. “Si haces esto, atente a las consecuencias”, “Si no vienes esta vez, no te llamaremos después”, “Si te vas de viaje, seguro que a tu padre le ocurre algo y no estás”.

 

Consecuencias del acoso psicológico

Hay dos principales vertientes de consecuencias a raíz del acoso psicológico: una de ellas conforma los trastornos físicos, y la otra, los problemas emocionales.

Entre los trastornos físicos podemos encontrarnos principalmente con el estrés continuo que sufre la víctima. El estrés funciona a largo plazo, y puede llegar a provocar trastornos psicosomáticos, tales como migrañas, problemas en el sistema digestivo o problemas musculares.

A la hora de hablar de los problemas psicológicos y/o emocionales, hemos de enfocarnos en la depresión sin lugar a dudas. Sin embargo, también destacamos la pérdida de autoestima y los trastornos de ansiedad, e incluso las crisis de pánico. Otro trastorno del que podríamos hablar sería el Trastorno por Estrés Postraumático, por ejemplo.

También es común que la víctima intente recurrir a soluciones conflictivas en pos de aliviar su sufrimiento. Por ejemplo, el consumo de sustancias adictivas (no únicamente drogas, sino medicamentos como los ansiolíticos), o las conductas compulsivas, como el juego o las compras.

 

¿Cómo actuar contra el acoso psicológico?

El modo de actuación siempre dependerá de si eres la víctima o un tercero. Una clave indispensable es nunca ser pasivo en este proceso. Así, podemos recurrir a una serie de estrategias para prevenir el acoso en cualquier posición:

  • Comunicación directa: siempre que existan ambigüedades, es probable que se desencadene una situación de acoso. Si evitamos las insinuaciones y los “malos entendidos”, podremos prevenir el posterior agravamiento de los mismos.
  • Trato respetuoso, tanto verbal como no verbal: es prioritario zanjar cuanto antes los tratos que no consideramos adecuados, tales como insultos y humillaciones.
  • Autoestima: es muy importante que no dudemos de nosotros mismos, ni siquiera cuando el acosador intenta que lo hagamos. También es esencial no temer al posible conflicto que se desencadene, procurando dejar a un lado, por supuesto, cualquier tipo de violencia. De la misma manera, debemos abandonar esa falsa culpabilidad que nos inculca el agresor.
  • Firmeza y asertividad: el uso de expresiones muy claras, sin temer las reacciones del agresor, puede ayudar a la hora de lidiar con él.
  • No aislarse: a pesar de que el acosador intente hacerlo, no debemos permitirlo bajo ningún concepto. Recuerda que puedes defenderte, y que su objetivo es precisamente lograr que te aísles.

En última instancia, si somos víctimas o presenciamos algún tipo de agresión violenta, o una agresión continuada, lo mejor es denunciar ante los órganos competentes.

 

Gaslighting o “luz de gas”: la sutilidad del acoso

Una estrategia de acoso psicológico que merece un punto aparte, y que se oye cada vez más recientemente, es el gaslighting o “luz de gas”.

El gaslighting se basa en que la víctima piense que su criterio no es válido. “Estás loc@”, “Eso no ha pasado”, “Es que eres demasiado sensible”, “Seguro que estás exagerando”… Son frases que a todos nos suenan, y que pueden ayudarnos a distinguir a un acosador a tiempo.

Este tipo de abuso emocional procura manipular a la víctima para que dude de su juicio o memoria, incluso cuando hay pruebas que demuestran lo contrario. Es habitual en relaciones tóxicas, no solo de pareja, sino también con amigos y familiares.

En casos extremos, la víctima llega a asumir que tiene un trastorno psicológico que le impide ver con claridad las situaciones o comprenderlas adecuadamente.

 

Señales del gaslighting

La psicóloga Robin Stern nos proporciona algunas señales para reconocer si podemos estar sufriendo gaslighting:

  • Te ves cuestionándote tus ideas y acciones de forma constante.
  • Te preguntas si estás exagerando o si eres muy sensible. También si podrías tener algún tipo de problema psicológico.
  • Te disculpas constantemente, incluso por cosas que no tienes claro que hayas hecho.
  • Te culpas por no ser feliz, cuando aparentemente, en tu vida solo ocurren cosas buenas.
  • Ocultas información para no tener que explicar o excusarte ante ciertas personas.
  • A veces, puedes llegar a mentir para evitar lidiar con las acusaciones.
  • Te cuesta mucho tomar decisiones.
  • Tu autoestima comienza a disminuir, llegando a sentir que no haces nada bien.
  • Te preguntas si eres lo suficientemente bueno para tu entorno.
  • Notas un distanciamiento con tu entorno cercano, llegando a no confiar en ellos.

 

¿Cómo evitar el gaslighting?

En este caso, hay una serie de pautas concretas que pueden resultar útiles para actuar ante este tipo de acoso psicológico:

  • Confiar en tu intuición: puedes examinar qué es lo que no cuadra, y analizarlo a fondo.
  • Evitar buscar la aprobación: una buena manera es dar por finalizada una conversación en lugar de tratar de convencer a la otra persona de algo.
  • Recuerda que tus pensamientos son tuyos: no hay “emociones malas”, y no debes disculparte por sentir ninguna.
  • Mantén los límites: procura hacer saber cuál es tu límite y qué consecuencias conlleva el traspasarlo.
Niebla mental 20 Jun 2022

BY: Calltek

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Niebla mental tras el COVID-19

En la actualidad, la mayoría de la población conoce, bien por propia vivencia o bien por la de sus allegados, los efectos del COVID-19. Sabemos cuáles son los síntomas más comunes, las últimas variantes e incluso cómo hay que tratarlo o cuándo debemos preocuparnos, pero, ¿sabemos lo que es la niebla mental?

Con cada nueva cepa hay un cambio en los síntomas, lo que nos hace estar alerta de forma constante. Y no solo hablamos de las cepas, podemos hablar también del post-COVID. Durante los tres meses siguientes a la infección de COVID, se ha observado que un porcentaje de las personas que lo padecieron sufren con persistencia pérdidas de memoria y de concentración. Esto se aplicó tanto a pacientes con síntomas leves como a los más graves.

 

¿Qué es la niebla mental?

Posterior a la recuperación de los síntomas más comunes de COVID, en ciertas ocasiones aparece un fenómeno llamado niebla mental. Las personas que la sufren la describen de diferentes maneras, pero más o menos con las mismas características:

  • Pérdida de memoria.
  • Dificultad a la hora de recordar, comprender o encontrar las palabras adecuadas.
  • Problemas de atención y concentración.
  • Sensación de abrumación a la hora de realizar tareas simples.
  • Confusión general o “aturdimiento”.
  • Mareos o faltas de equilibrio.

La niebla mental se resume como una alteración de las capacidades cognitivas, provocando olvidos y ciertas dificultades con la concentración y el lenguaje. Además, es importante destacar que muchos de los pacientes que la refieren no han sufrido ningún síntoma ni trastorno neurológico anterior. Es más, esta niebla mental puede darse incluso en individuos asintomáticos de COVID-19.

Es posible que estos síntomas persistan durante incluso más de tres meses, y es importante saber cuándo hay que simplemente convivir con ellos, y cuándo acudir a un profesional sanitario.

 

Señales de la niebla mental

Cualquier persona que crea que puede tener alguna de las siguientes señales, o una vez que estos síntomas llegan a interferir con su vida, debe dirigirse a un médico:

  • Dificultad de acceso a la memoria semántica: problemas para comprender y recordar palabras.
  • Problemas con la memoria episódica: por ejemplo, no recordar ciertas tareas o dónde se ha dejado un objeto.
  • Trastorno disejecutivo: dificultad a la hora de planificar y organizar.
  • Torpeza mental: sensación de lentitud o de estrés a la hora de cualquier respuesta mental.
  • Síntomas de ansiedad y depresión: estado de ánimo bajo, miedo, irritabilidad…
  • Trastornos del sueño y/o apetito.

En especial, es importante tener presente que si estas señales se encuentran asociadas a otro síntoma inusual (debilidad, dificultad para hablar/ver, hormigueos), debemos ir al médico de manera urgente.

 

¿Por qué ocurre?

Es posible que en algunos pacientes, el COVID-19 sea capaz de causar pequeñas lesiones cerebrales que podrían estar relacionados con esta niebla mental. Sin embargo, hay otros casos en los cuales, a pesar de no existir estas lesiones cerebrales, la persona tiene esta niebla mental igualmente.

Una de las sospechas médicas se centra en una activación del sistema inmunológico que puede tener como efecto secundario una afectación del sistema nervioso. Otra sospecha importante se centra en la hipótesis de que el hipocampo y parte del sistema límbico se ven muy afectadas por la pérdida del olfato y genera alteraciones en las nuevas neuronas.

Otras sospechas médicas son:

  • Ansiedad o depresión.
  • Desequilibrio en los neurotransmisores.
  • Déficit de vitaminas.

¿La niebla mental solo se da con el COVID-19?

A pesar de que pueda parecer que este fenómeno solo se da en pacientes de COVID, lo cierto es que cualquier otra enfermedad podría provocarlo. Si los investigadores están en lo cierto y esta niebla mental se produce a cause de una respuesta inmunológica, cualquier virus o bacteria, en realidad, podría desatarla también.

Generalmente, cuando un paciente padece una enfermedad grave, siempre cabe la posibilidad de que desarrolle problemas cognitivos. El único motivo por el que recientemente se está asociando más al COVID-19, es porque ahora mismo, hay más infecciones por COVID-19.

 

¿Hay tratamiento?

En la medicina actual, la manera de tratar la niebla mental en un primer momento es similar a la de una lesión en la cabeza. Es muy importante descansar lo suficiente y evitar el estrés.

De todas formas, es vital conocer al máximo posible cuál podría ser el origen de la niebla mental para poder tratarlo con eficacia. En función de este origen, nos decantaremos por uno u otro tratamiento.

Dado que no hay ninguna evidencia que sustente que la niebla mental es permanente, lo más probable es que tras unas semanas, el paciente vuelva a la normalidad. Para ello, lo mejor es tratar de volver a sus rutinas habituales y tratar de mantener un estilo de vida saludable y la mente ocupada.

Psicología Oscura 23 May 2022

BY: Calltek

Actualidad / Interesante

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Psicología oscura: una guía rápida

Últimamente, es probable que hayamos oído hablar del término psicología oscura. Se trata de una corriente psicológica introducida recientemente, que puede utilizarse para hacer referencia a distintos rasgos de la personalidad poco deseables o atractivos. Estos rasgos son considerados inquietantes o peligrosos para nosotros mismos o para los demás.

A nivel común, la psicología oscura se conoce como el arte y la ciencia de la manipulación y control, preocupada por la naturaleza psicológica de las personas que se benefician de los demás. Se entiende el término de psicología oscura como el uso de tácticas de motivación, persuasión, manipulación y coerción para obtener algo.

 

Pero… ¿la psicología oscura es real?

En realidad, no es una rama que exista. Es cierto que hay áreas de la psicología que investigan el comportamiento de los criminales (como la psicología criminal) para determinar las razones tras sus actos. Este tipo de psicología también estudia los tipos de delincuentes y sus respectivas conductas delictivas. Por su parte, también nos encontramos con la psicología forense, que estudia los procesos mentales y las conductas de alguien, que se presentarán a un juicio.

Al mencionar la psicología oscura, es muy importante separar y explicar adecuadamente estos dos conceptos y especificar que, a pesar de que una persona encaje en los patrones de conducta de la psicología oscura, no tiene por qué ser o llegar a ser un delincuente. De la misma manera, una persona con este patrón de conducta del que hablamos no tiene por qué ser fácilmente reconocible: puede serlo cualquiera.

 

Tácticas relacionadas con la psicología oscura

Algunas de las tácticas que comúnmente se relacionan con la psicología oscura, y a las que nos podemos enfrentar diariamente, pueden ser:

  • Love Flooding: uso de afecto para pedir algo.
  • Mentira: también podemos incluir aquí la exageración de la verdad o las verdades parciales.
  • Negación del amor: retención del afecto con objetivo de conseguir algo. También se puede dar en forma de abstinencia, o lo que podemos conocer como “hacer el vacío”.
  • Restricción de elección: ofrecer opciones para distraer de la elección no deseada.
  • Psicología inversa: tratar de convencer a una persona con la intención de que haga lo contrario.
  • Manipulación semántica: uso de palabras de forma diferente a la que el receptor percibe.

 

¿Quién puede llegar a utilizar estas tácticas?

Si bien es cierto que hay personas que conocen estas tácticas y las utilizan en pos de su favor, hay otras que pueden llegar a usarlas sin ser plenamente conscientes.

Todo el mundo podría utilizar las herramientas de esta corriente psicológica, pero hay ciertas personas que parecen utilizarlas con más frecuencia:

  • Narcisistas: las utilizan para mantener la adoración y el elogio del resto a sí mismos.
  • Sociópatas: las usan para construir una relación superficial y aprovecharse de ella.
  • Líderes: pueden utilizar algunas o todas las tácticas para lograr un mayor esfuerzo o desempeño de sus seguidores.
  • Personas egoístas: usan estas tácticas para satisfacer sus propias necesidades, incluso a expensas de otra/s persona/s.

 

Patrón de conducta: la tríada oscura

La tríada oscura constituye un patrón de conducta de la personalidad basado en rasgos propios del narcisismo, la psicopatía y el maquiavelismo.

Este término hace referencia a personas con puntuaciones altas en ciertos test de evaluación, indicando que pueden causar malestar y problemas en el ambiente laboral. Son perfiles caracterizados por falta de empatía, comprensión, compasión, y que suelen resultar poco agradables en general. Este trío, asimismo, define lo que generalmente llamaríamos una “mala persona”.

Hemos de recalcar que la denominación “oscura” no indica que sean rasgos negativos, sino que quizá pueden expresar frialdad o maldad al expresar las emociones, cierto toque de agresividad, o poca honestidad.

El estudio de la tríada oscura se utilizar principalmente en la psicología aplicada, especialmente en la ley, la psicología clínica y la gestión empresarial.

 

Los rasgos de la tríada oscura

A pesar de ser conceptualmente distintos, las evidencias sostienen que los tres rasgos que componen la tríada oscura están estrechamente relacionados, y asociados con la manipulación.

 

Narcisismo

Las personas narcisistas tienden a centrarse en sí mismas, fantasear con el poder y necesitar admiración. El narcisismo puede ser un rasgo de personalidad o un tipo de trastorno de personalidad. Es conveniente no mezclar ambos significados, ya que existe una diferencia clara entre ambas acepciones. La personalidad narcisista puede atender a: sobrestimación de la propia valía; necesidad excesiva de admiración; fantasías constantes con el poder y el éxito; necesidad de ser especial; creencia de un derecho adquirido (creer que se merece un trato especial o que se le debe algo); explotación de los demás; carencia de empatía; envidia hacia los demás, o la creencia de que se le envidia; actitud arrogante y prepotente.

 

Maquiavelismo

Se trata de un comportamiento muy marcado, con actitud cínica y estrategias con el fin de servir a sus propios intereses. Su significado se asocia a la manipulación, la astucia y el engaño. Es un rasgo de la personalidad que implica una priorización absoluta de los propios intereses, donde la persona no duda en manipular o explotar a otros para lograr sus fines.

 

Psicopatía

Con su base en la falta de empatía, convierte a la persona en alguien desinteresado por los demás, o más bien, por sus sentimientos. Se trata de un tipo de trastorno mental caracterizado por la alteración del carácter o de la conducta social de una persona. Las personas que cuentan con este rasgo siguen ciertas pautas de conducta: se muestran distantes y ajenos, con conductas crueles; a pesar de ser capaces de distinguir lo moralmente correcto, no les importa; y muestran conductas deshonestas y manipuladoras. Además, son capaces de relacionarse con normalidad con su entorno, pero no pueden llegar a mantener una relación afectiva sincera y fiable. También es importante recalcar que algunas personas nacen con predisposición genética, y que se vincula al entorno en el que se desarrolla la persona.

 

Sadismo

Recientemente, también se ha estudiado la posible adición de las personas sádicas, que disfrutan al infligir dolor a los demás y destacan en los niveles altos de crueldad. Dado que varias de las características del sadismo son similares a las de la tríada, y al mismo tiempo, cuentan con aspectos únicos, algunos psicólogos consideran que debe añadirse y formar una “tétrada oscura”. Por otro lado, otros investigadores opinan que el sadismo no puede reducirse a los otros rasgos.

 

Psicología oscura y psicopatía

En 1941, H. Cleckley editó la obra The Mask of Sanity, considerado el origen del estudio clínico de la psicopatía. Décadas después de eso, en 1976, Cleckley propuso ciertos rasgos para definir las psicopatías subclínicas. En realidad, al mencionar la psicología oscura, por norma general se hace mención a estas características. Hoy en día son más relevantes debido a la importancia adquirida de la psicología, por ejemplo, en procesos académicos o empresariales.

 

Rasgos de la psicopatía

  • Encanto superficial, que puede resultar atrayente.
  • Inteligencia destacable.
  • Ausencia de pensamientos irracionales, alucinaciones y nerviosismo.
  • Falta de sinceridad y honestidad.
  • Conductas antisociales no justificadas.
  • Incapacidad para sentir vergüenza y expresar remordimiento, o expresar emociones intensas referentes a otras personas, como amistad y/o amor. Relaciones afectivas inestables.
  • Dificultad para aprender de las experiencias y para adquirir resiliencia.
  • Egocentrismo y narcisismo.
  • Pérdida de intuición y/o sentido común.
  • Conductas exageradas, tales como amenazas de suicidio.
  • Incapacidad para elaborar un plan de vida, o en su defecto, seguirlo.

 

 

 

Guerra de Ucrania 02 May 2022

BY: Calltek

Actualidad / Interesante

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Guerra de Ucrania: ¿cómo nos afecta psicológicamente?

En un mundo tan globalizado como el actual, donde un conflicto bélico de este calibre era, hasta hace prácticamente un par de meses, impensable, llegan a nuestros oídos de forma contante tres palabras: la guerra de Ucrania.

Y es que, a pesar de que geográficamente no nos situemos “cerca” del conflicto, socialmente estamos más cerca que nunca. Especialmente gracias a los medios de comunicación, cualquier acontecimiento relevante llega a tener impacto en nuestra vida cotidiana, ocurra donde ocurra.

Tampoco ayuda, además, el encontrarnos todavía en plena recuperación de una situación como la de la pandemia. Estos dos últimos años, si bien han sido difíciles para todos, parecían estar tranquilizándose con la ayuda de las vacunas. Hasta ahora.

 

¿Qué supone la guerra de Ucrania?

En realidad, uno de los puntos que más podemos escuchar a la hora de oír hablar de la guerra de Ucrania es el parón en seco a la tranquilidad. Es un fenómeno que es capaz de generar opiniones muy diversas y un gran movimiento social (ya sea a favor de unas opiniones o de otras).

En primer lugar, es básico recalcar que parece que todos tenemos claro un punto primordial: “no a la guerra”, presente en redes sociales, campañas sociales y en todo tipo de medios de comunicación. Sin embargo, debemos ser conscientes que la interpretación y consecuente actuación de este desastre puede ser muy diferente dependiendo de la franja de edad en la que nos encontremos.

  • Niños: lo más importante es saber cómo explicarles qué está ocurriendo en Ucrania, para que no generen miedos irracionales o estrés innecesario. De esa manera, debe formar parte de las conversaciones familiares, pero solo transmitiéndole certezas y seguridad, evitando cualquier tipo de confusión. Es vital hacerles entender que hay cosas que suceden que no tienen una explicación plausible, o que pueden no tener respuesta en ese momento. También es bueno que tengan la sensación de que pueden ayudar, aunque sea simbólicamente.
  • Adolescentes: el caso de los adolescentes, no obstante, es más peligroso. Al utilizar frecuentemente las redes sociales, no llegan a ser ajenos del conflicto. Pueden no entender del todo qué ocurre, pero saben que hay víctimas, y eso puede provocarles sufrimiento y malestar psicológico.
  • Adultos: los más afectados son los padres de niños en edad escolar, que entienden el conflicto, se preocupan por sus consecuencias, y, además, por lo que puede repercutirles o esperarles a sus hijos en el futuro.
  • Personas mayores: quizá se pueda decir que, dada su edad o sus experiencias, sean la franja más capaz de relativizar el problema y sufrir menos que otros grupos.

Efectos psicológicos en España

En nuestra nación, es importante conocer cómo nos afecta a nivel psicológico este conflicto. Un factor básico en estos efectos es, precisamente, el factor distancia. Con esto nos referimos tanto a distancia geográfica como a distancia emocional: si hemos viajado a Ucrania o Rusia o nos sentimos involucrados de alguna manera, nos afectará más.

Miedo

Ante la aparición de una guerra, el primer efecto que podremos observar entre la población es el miedo. Dadas las situaciones similares anteriores, la gente de a pie relaciona la guerra con el caos, la incertidumbre, la pobreza y la violencia.

Aunque no nos llegue a afectar de manera directa, sí que podemos llegar a empatizar con las víctimas, especialmente para las personas con hijos. Estos últimos pueden llegar a plantearse una sensación añadida de miedo o de duda ante lo que les puede deparar el futuro a sus descendientes.

Ansiedad

La angustia ante la incertidumbre es habitual en este tipo de situaciones. La aglomeración de noticias acerca de la guerra de Ucrania ya nos está pasando factura a nivel psicológico. En su peor estadio, este tipo de ansiedad puede llegar a causar insomnio y hasta depresión.

Hemos de tener en cuenta que la forma en que nos afecte la guerra dependerá en un alto grado de nuestra capacidad de resiliencia, de adaptarse a las situaciones estresantes y/o nuevas. También podrían darse casos de síntomas físicos a causa de los nervios o el estrés, como cefaleas, problemas intestinales o dermatitis.

En términos generales, si sentimos que estos efectos nos sobrepasan y no logramos gestionar nuestras emociones, podemos terminar por tener una inadaptación muy importante a periodos bélicos. Es muy complicado saber cómo podemos tratar la ansiedad ante este tipo de situaciones, y por ello, es importante recurrir a profesionales, que harán que todo resulte más sencillo.

 

¿Qué podemos hacer para sobrellevar la guerra de Ucrania?

Os dejamos una serie de consejos para tratar de continuar con nuestras vidas de la mejor manera posible mientras dure el conflicto:

  • Mantener distancia respecto al problema: a pesar de que es importante empatizar, en ocasiones debemos recordarnos que nosotros nos encontramos a cierta distancia del foco. Si en algún momento consideramos que nos sentimos demasiado angustiados, o que nos está afectando sobremanera, lo mejor es considerar la distancia emocional.
  • Priorizar los problemas: la manera en que nos afecte la guerra de Ucrania dependerá de forma determinante de la salud psicológica que tengamos previamente. Sin embargo, podemos utilizar a nuestro favor esta situación, comparando lo que considerábamos problemas y dándole a cada cosa su importancia real.
  • Afrontar el miedo: debemos evitar que la guerra sea un tema tabú. A pesar de que el miedo es una emoción necesaria para la vida (ya que va intrínsecamente ligada a nuestro sentido de la supervivencia), no podemos permitir que nos domine. Debemos entender que podemos tener miedo, pero no ser nuestro miedo: debemos seguir adelante, a pesar de sentirlo. Hablar de ello, por ejemplo, con amigos y familiares, puede ser muy útil.
  • Consumir información real y relevante: ante la era de la desinformación, es primordial saber que no todas las noticias que llegan a nuestros oídos son ciertas. Es muy importante contrastar la información y no creernos rumores o bulos.
  • Limitar el consumo de información: en ocasiones, nos puede parecer que la mejor solución es “saberlo todo”. En casos como este, donde abundan las malas noticias, es más adecuado limitar las horas de consumo para no obsesionarnos con el tema.

 

Si quieres ayudar a Ucrania, puedes echar un vistazo a ACNUR (aportaciones económicas) o Cruz Roja (ayudas económicas y voluntariado). Recuerda, que, además, nosotros nos encontramos disponibles para ayudarte a superar esta difícil etapa si lo necesitas.

¡Ánimo y di NO A LA GUERRA!

persona altamente sensible 15 Mar 2022

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos / Interesante

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Persona Altamente Sensible: ¿qué es y qué no es?

En los últimos tiempos, se ha hecho bastante eco de las PAS, o Personas Altamente Sensibles. Una Persona Altamente Sensible es aquella que posee el rasgo de la “Alta Sensibilidad”. A pesar de que el término fue acuñado en los años 90, por la psicóloga Elaine Aron, las investigaciones acerca de su validez, ámbito y repercusiones no han cesado. Es más, se han llevado a cabo desde diferentes puntos de vista para delimitarlo: neurología, genética, y por supuesto, psicología. Lo que se ha deducido de estos estudios es que se trata de un rasgo innato en nada menos que entre, como mínimo, un 15 y un 30% de la población.

Hay que aclarar que, a pesar de que comúnmente se asocie a la vulnerabilidad, debilidad, fragilidad, victimismo, o incluso “cosas de mujeres”, no tiene nada que ver con eso. Nada más lejos de la realidad.

 

¿Qué entendemos por Persona Altamente Sensible?

La Alta Sensibilidad, por definición, es un rasgo, es decir, una característica distintiva de una persona. Este tipo de personas poseen un sistema neurosensorial más desarrollado de lo común, y, por tanto, son capaces de procesar mucha más información simultáneamente.

Hay que entender que ser PAS no es ninguna enfermedad, trastorno o patología, y que posee ventajas e inconvenientes, como cualquier otra peculiaridad. Igualmente, una persona no puede “dejar de ser PAS”, ya que como explicamos, se trata de un rasgo, que además cuenta con una importante carga genética.

 

Características de las PAS: D.O.E.S.

Es importante conocer y saber gestionar las características de la Alta Sensibilidad para asegurar una buena calidad de vida a la Persona Altamente Sensible.

Para considerar que una persona es PAS, tiene que contar con todas las siguientes características, resumidas en el acrónimo D.O.E.S. (D de “Deep Processing”; O de “Overstimulation”; E de “Emotional Reactivity” y S de “Sensitive to Subtleties”):

  1. Deep Processing (Procesamiento Profundo): se refiere a la realización de análisis exhaustivos de los pensamientos. Una Persona Altamente Sensible evalúa las situaciones globalmente, comparando toda la información a la que pueda tener acceso. Además, no lo hace de manera voluntaria, y, por ende, no tiene control sobre esta acción: toma lugar de manera innata.
  2. Overstimulation (Sobreestimulación): una de las características más determinantes de las PAS es la reactividad a los estímulos, que se produce de manera desmesurada en comparación con una persona no PAS. Si sumamos esto al exceso de información que reciben del entorno, en muchas ocasiones la Persona Altamente Sensible termina por sentirse abrumada o exhausta.
  3. Emotional Reactivity (Reactividad Emocional): definida gracias a la fRMI (resonancia magnética funcional), una tecnología del campo de la neurociencia, se ha demostrado que las personas PAS registran más actividad de lo normal en el hemisferio derecho del cerebro. En esta área se encuentran las emociones, los sentimientos y la creatividad. También se ha observado una mayor cantidad de neuronas espejo, con más actividad.

    Las neuronas espejo son una clase se neuronas que se activan al ejecutar una acción o al observar la ejecución de esa acción por otro individuo. Permiten comprender los sentimientos de los demás y establecer conexiones con otras personas.

  4. Sensitive to Subtleties (Sensibilidad a las sutilezas): sensibilidad especial a las sutilezas y cambios del entorno. La Persona Altamente Sensible es capaz de percibir detalles que el resto pasan por alto.

¿Quieres saber si eres PAS? Realiza el test de PAS España desde aquí.

 

Características complementarias de la Persona Altamente Sensible

A pesar de que las D.O.E.S. son los cuatro pilares, podemos observar otras características frecuentes en las personas PAS:

  • Necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios y cosas nuevas.
  • Poseen una alta sensibilidad al dolor físico y emocional.
  • Tienen dificultad para soportar estímulos muy intensos (luces, sonidos, sabores u olores).
  • Tienden a hiperempatizar y caer en el rol del “salvador”.
  • Rechazan la violencia en todas sus formas y expresiones.
  • Poseen un gran interés por desarrollarse personalmente.
  • Se sienten más cómodas en grupos pequeños.
  • Necesitan tener vínculos emocionales significativos, con una presencia natural del lenguaje emocional.
  • Tienden a somatizar el estrés, sufriendo largos períodos de ansiedad.

 

Qué NO es ser PAS

Hay otras características, sin embargo, con las que se puede confundir la Alta Sensibilidad. ¡Aclaramos algunas!

  • Ser una Persona Altamente Sensible no significa tener altas capacidades.
  • Los PAS no tienen por qué sufrir enfermedades autoinmunes.
  • Una PAS puede ser extrovertida (es más, un 30% lo son).
  • Las Personas Altamente Sensibles no son “videntes”, ni están obligadas a ser “espirituales”.
  • La Alta Sensibilidad no es un sinónimo de susceptibilidad, debilidad, etc. Tampoco se relaciona con la hipersensibilidad.

 

 

¿Cómo es la vida de una Persona Altamente Sensible?

Incluso contando con numerosas investigaciones y habiéndose demostrado sus teorías, a día de hoy todavía existe un gran desconocimiento general sobre las Personas Altamente Sensibles.

Es cierto que, en cierto punto, ser una persona PAS tiene sus ventajas: la vida es más intensa, sin duda. Sin embargo, lidiar con los contras de serlo quizá disminuya esa parte positiva.

¿Qué tiene de bueno?

Una PAS debe aprender a tomar conciencia de cómo es, a valorar positivamente sus aptitudes y, sobre todo, a despresurizar la información excesiva que recibe. Una vez hemos resuelto esta parte, contamos con varios puntos fuertes:

  • Las personas PAS tienen una gran capacidad de escucha y empatía, lo que facilita sobremanera la creación y mantenimiento de relaciones interpersonales.
  • Disfrutan de su espacio de soledad y son capaces de recuperar su equilibrio biológico antes de someterse a otra sesión de excitabilidad.
  • Debido a su gran gestión de la información, las PAS poseen una habilidad de análisis más profunda y precisa. También pueden desarrollar pensamientos deductivos en profundidad.
  • Una PAS siempre tomará partido ante una injusticia, y de la misma manera, pondrá todo de su parte para ser colaborativa.

 

¿Cuál es la parte “mala”?

Esta “sensibilidad desmedida” también cuenta con una serie de puntos débiles, a los cuales hay que aprender a hacer frente de la mejor manera posible.

  • De forma habitual, al recibir una gran cantidad de estímulos sensoriales a lo largo del día, la Persona Altamente sensible termina por saturarse, sufriendo bloqueos y estrés continuo.
  • Al experimentar profundamente todas las emociones, también experimentan de la misma manera los aspectos negativos, lo que puede conducir a tristeza, impotencia, o incluso a depresiones.
  • Una persona PAS necesita breves períodos de descanso tras la exposición continuada a estímulos.

 

NAS o Niños Altamente Sensibles

Dado que la etapa infantil es crucial para el desarrollo desde cualquier punto de vista, es importante saber reconocer los signos de que un niño pueda contar con el rasgo de la Alta Sensibilidad. Éste se manifiesta desde las primeras etapas vitales, y parece tener un componente genético determinante.

Es fácil que un NAS experimente estrés frecuente, dado que también presentan las D.O.E.S. y se pueden sobresaturar fácilmente. Suele tratarse de niños inteligentes y creativos, con poco control sobre sus emociones, y que parecen abrumarse ante los nuevos entornos. Estos niños, pese a lo que se pueda pensar, no tienen problemas de sociabilidad.

¿Cómo tratar a un NAS?

En primer lugar, es importante no colocar “etiquetas”. Hay que explicarle al pequeño que posee una serie de habilidades y características únicas, que le hacen especial. La mejor alternativa para explicar la Alta Sensibilidad es referirse a la “capacidad de sentir”, reforzando la existencia de personas que sienten con mayor intensidad.

Después, es importante evitar la exposición a un gran número de estímulos; facilitarle el descanso; tener paciencia e intentar comprenderle son los puntos clave de la educación de un Niño Altamente Sensible. Establecer límites mediante recompensas puede ayudarles a lidiar con su vida cotidiana, y el enseñarles a resolver problemas también se consideran tareas básicas para los padres de un NAS.

Stop Bullying 24 Feb 2022

BY: Calltek

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BULLYING II. Prevención y consecuencias

Una vez hemos clarificado qué es el bullying, qué tipos hay, y cómo detectarlo (si no lo has leído, puedes hacerlo aquí), llega la hora de combatirlo.

 

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

En primer lugar, debemos entender que este es el punto principal de nuestra estrategia. Una vez el bullying comienza, es muy complicado controlarlo, y por ello, el eje sobre el que actuar será, de forma inequívoca, la prevención.

Debido a las diferentes motivaciones del acoso, la propuesta de solución debe ser amplia y abierta, y con el diálogo como principal herramienta para comprender, en primer lugar, el por qué se podría producir ese acoso.

Reducción de la incidencia

El entorno del niño debe instaurar medidas que impidan la aparición de nuevos casos de acoso. Para ello, primero hay que identificar los factores de riesgo que pueden generarlos.

Reducción de los casos

Si el acosador teme ser castigado, el acoso tendrá menos posibilidades de producirse. El llevar a cabo actuaciones que den a entender que las personas adultas son conscientes del acoso, y que dificulten que el maltrato se siga produciendo, es clave. Sin embargo, para poder utilizar este método, debe existir una comunicación fluida entre las familias y el personal docente.

Intervención en todos los casos

La intervención debe ser individualizada, y tiene que ser precoz. En ocasiones, hay que modificar incluso la estructura de la clase, porque podrían estar fomentando el acoso.

Además, es importante actuar sobre los alumnos implicados, tanto la víctima como el acosador. Al final, lo importante es promover siempre el respeto a la diversidad.

Atención psicológica a la víctima

Hay casos en los que la víctima, una vez resuelta la situación de acoso, no necesite apoyo adicional, pero hay otros en los que sí que puede requerirlo. Lo importante es observar cómo responde el afectado al acoso, o su capacidad de resiliencia.

Prevención general

Hay algunas normas básicas que debemos seguir si queremos evitar la aparición del bullying:

  • Informar adecuadamente a los niños sobre qué es el acoso, cómo identificarlo y cómo actuar.
  • No restar bajo ningún concepto importancia a un posible caso de acoso escolar. El respeto y la escucha son claves para que la víctima se sienta segura y pida ayuda.
  • Dar ejemplo como adultos: el respeto y la amabilidad son las bases de la lucha contra el bullying.

 

Y una vez localizado, ¿qué hacemos?

Por la parte de los padres y familiares

En el caso del entorno más cercano, veamos paso a paso cómo actuar frente al bullying:

  • Escuchar al niño y asegurarle que tiene derecho a sentirse seguro y feliz. Lo importante es hacerle entender que él no tiene la culpa de sufrir acoso.
  • Tomar notas de lo que nos cuente con fechas, lugares y hechos.
  • Hazle sentir seguro, que sepa que estás a su lado y le escuchas, y que estarás ahí para lo que necesite. Un objetivo claro es reforzar la autoestima de la víctima.
  • Tratar de hacer entender al menor la diferencia entre “delatar” o “chivarse” y “pedir ayuda”.
  • Procura mantener una comunicación sincera y abierta con el personal del centro, principalmente con el director y el tutor del niño. También, si es necesario, se debe contactar con la policía, para evitar situaciones de acoso fuera del horario escolar.
  • Enseñar a la víctima a responder frente al acoso: minimizar el impacto frente al agresor, por ejemplo.

Por la parte de los docentes

La función principal de los profesores es mantenerse alerta y observar con cuidado lo que ocurre alrededor de la víctima, para actuar lo antes posible ante una situación de bullying.

  • Exigir una disculpa a los alumnos frente a las faltas de respeto. En ocasiones más extremas, se pueden llegar a tomar acciones disciplinarias, como una suspensión.
  • Proponer actividades que fomenten la empatía y la superación de estereotipos.
  • Vigilar correctamente el patio de recreo.
  • Informar sobre el bullying a las autoridades del colegio, y solicitar una reunión con los padres de los implicados.
  • En el caso de los padres del agresor, recomendar visitas al psicólogo para estudiar y solucionar los problemas de comportamiento del mismo.
  • Realizar juegos y actividades que fomenten la participación y la inclusión de todos los niños. También, para los menores introvertidos o a los que les cuesta socializar, buscar métodos de integración.
  • Formarse en torno al bullying y utilizar herramientas de detección de acoso escolar.

 

Las consecuencias del bullying

Las consecuencias recaerán, en su mayor parte, sobre la víctima. Pueden presentarse como:

  • Fracaso escolar.
  • Niveles altos de ansiedad.
  • Fobia al colegio.
  • Insatisfacción y/o cambios de personalidad. Esto desemboca en que el niño pueda convertirse en una persona insegura, con baja autoestima.

Las víctimas llegan a creer que no son competentes ni académica ni socialmente. Esto puede llegar a provocar reacciones agresivas, que desembocan en intentos de suicidio.

 

Mobbing: acoso en adultos

En el ámbito del trabajo, el bullying es conocido como mobbing o acoso laboral. Este tipo de acoso suele ser de tipo psicológico, mediante burlas, amenazas o aislamiento. Sin embargo, en algunos casos, si no se consigue nada mediante el acoso psicológico, el agresor también puede llegar a recurrir a conductas violentas que incluyen agresiones.

Generalmente, el objetivo de este maltrato es hacer que la persona acosada dimita o sea despedida de la empresa.

Encontramos dos tipos principales de mobbing:

  • Mobbing vertical: el agresor se sitúa en un puesto de superioridad laboral frente a la víctima, es decir, es su “jefe”. Se aprovecha de la situación de mando para acosar a uno o varios de sus trabajadores, mediante una gran variedad de formas.
  • Mobbing horizontal: tanto el acosador como el acosado se sitúan en el mismo escalafón jerárquico, es decir, son compañeros de trabajo. El origen de este tipo de acoso suele ser la envidia, discriminación o desavenencias laborales.

Las consecuencias del bullying adulto son físicas y/o psicológicas. Las físicas suelen cursar con síntomas provocados por la somatización del estrés y la ansiedad, mientras que las psicológicas son la depresión, estrés continuo o esta misma ansiedad.

Respecto a los recursos, una vez se reconoce la situación, tenemos dos vías de acción:

  • Vía legal: el acoso laboral se encuentra tipificado y puede denunciarse por vía penal, civil o como contencioso administrativo.
  • Vía interna: informando a los superiores (especialmente en el caso del mobbing horizontal) y comprobar si existe un protocolo de actuación. Si no, la empresa debe proponer una solución.

Los adultos que hacen mobbing, a su vez, pueden dividirse en varios tipos (aunque pueden aparecer otras personalidades, estas son las más frecuentes):

  • Bully narcisista: no siente empatía y es egocéntrico. No teme a las consecuencias, y su objetivo es reducir la autoestima de otra persona para aumentar la suya.
  • Bully impulsivo: no planea su acoso. No logra contenerse, y a veces, acosa sin pretenderlo, llevado por una situación de estrés o ira.
  • Bully físico: es muy poco frecuente en adultos. Sin embargo, puede robar o dañar las pertenencias de la víctima, o amenazar con recurrir a la violencia física.
  • Bully verbal: puede crear rumores y mentiras para desacreditar o humillar a la víctima. Es un acoso difícil de documentar, y de los que más impacto emocional y psicológico tienen.
  • Bully secundario: es el apoyo del acosador principal.

 

 

 

imagen de bullying 24 Feb 2022

BY: Calltek

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BULLYING I. Un problema de todos

Recientemente, hemos sido testigos del preocupante aumento y gravedad de los casos de bullying a nivel mundial, con consecuencias catastróficas tanto para las víctimas como para sus familias. Sin embargo, a pesar de contar con ideas generales, sabemos menos de lo que creemos acerca de este tipo de maltrato.

¿Qué es el bullying?

El bullying es, por definición, la exposición que sufre una persona a daños físicos y psicológicos, de forma intencionada y continuada por parte de otra persona o grupo de personas. Asimismo, son todos aquellos comportamientos de persecución u hostigamiento. El objetivo de este tipo de maltrato es intimidar, dañar y asustar, de manera que el agresor pueda obtener algo de su víctima.

Si bien el más conocido es el llamado acoso escolar, que se produce en niños y adolescentes, no debemos confundirnos: también existe el bullying entre adultos, lo que llamamos “mobbing”.

 

Acoso escolar: ¿por qué ocurre?

El bullying entre menores, o acoso escolar, suele producirse durante los momentos en los que el acosador (o “bully”) cree que las figuras adultas no le están observando: en los recreos, cambios de clase, transporte escolar…

Las causas que dan origen al bullying dependen de cada caso y situación, pero podemos destacar una serie de características comunes en el perfil del acosador:

  • El acosador escolar es incapaz de sentir empatía con su víctima, y por tanto, no es sensible al sufrimiento que provoca.
  • En muchas ocasiones, el origen de la violencia del acosador proviene de problemas sociales o familiares. En adición, puede que sean personas que también han sido o están siendo acosadas.
  • Otro factor que puede influir en el comportamiento del acosador es una situación socioeconómica desfavorable, o la existencia de una familia disfuncional.
  • Es importante recalcar que uno de los puntos clave para que los comportamientos de maltrato se produzcan es el clima escolar. Si el acosador se ve a sí mismo con ventaja sobre la víctima (por ejemplo, si no recibe castigo, o sus compañeros lo apoyan), se sentirá seguro con sus acciones, y por tanto, no cesará en su acoso.

 

¿Cómo saber si alguien está sufriendo bullying?

La detección del acoso es muy difícil, puesto que normalmente, la víctima tiende a ocultarlo de sus seres queridos y no pide ayuda. Como persona docente o familiar, es importante conocer a los niños y saber reaccionar frente a cambios bruscos en su personalidad.

Hay que tener en cuenta, desgraciadamente, que hay colectivos más propensos a sufrirlo, como el colectivo LGTBI+, en cuyo caso se denomina bullying homofóbico, o sencillamente menores percibidos como “diferentes”. No obstante, queremos recordar que cualquiera puede ser acosado, aunque no forme parte de estos colectivos.

Sin embargo, hay una serie de indicadores que pueden alertar a la familia y a los docentes:

  • Descenso del rendimiento escolar.
  • Depresión, ansiedad, irritabilidad o malestar generalizado. También se puede observar intranquilidad, como si el niño estuviera en estado de alerta constante.
  • Insomnio o dificultades para dormir.
  • Aislamiento social y apatía. El menor suele sentirse incómodo con otras personas, y presenta conductas de evitación.
  • Rechazo a ir al colegio, o a ver a sus compañeros (por ejemplo, clases extraescolares u otras actividades en los que sus compañeros se vean involucrados).
  • En muchos casos, y debido al miedo, el niño niega los hechos: por ejemplo, llega a casa con una herida a casa, e intenta ocultarla, o la encubre con algún tipo de mentira. En caso de duda hacia él, comienza una respuesta emocional extrema, como un llanto incontrolado o temblores.
  • En la peor de las situaciones, normalmente cuando el menor lleva sufriendo bullying mucho tiempo, o de forma muy intensa, aparecen las ideas e intentos de suicidio.

Recientemente, también contamos con la regla de las 4 Cs, elaborada por NACE (No Al Acoso Escolar), que nos indica lo siguiente respecto a cómo detectar el bullying:

  • Cambios: bajadas en las notas, cambios de humor, pérdida del apetito, pérdida o deterioro frecuente del material escolar, desinterés por relacionarse… cualquier cambio en la actitud o el entorno del menor puede ser un signo de atención.
  • Campanas: “Hacer campanas” es uno de los sinónimos del absentismo escolar, es decir, no acudir al colegio. El niño presenta el síndrome del “domingo por la tarde”, es decir, una somatización de la angustia y del miedo que cursa con dolores de cabeza, náuseas, etc.
  • Cuerpo: si la respuesta inconsciente de la víctima cambia (se encoge, mira al suelo, quiere esconderse), y sobre todo, si sentimos que se asusta fácilmente, es un signo de alerta importante. En este punto también pueden presentar lesiones y/o autolesiones.
  • Costumbres: los cambios en la vida diaria, como el querer llegar más pronto o más tarde al colegio para no encontrarse con los agresores; el no querer salir a la pizarra… La comprensión del lenguaje escénico puede proporcionarnos pistas muy relevantes a la hora de detectar un caso de acoso.

 

Tipos de bullying

Siempre que se hace referencia al bullying, solemos imaginar una forma concreta del mismo. Sin embargo, el bullying se puede producir de muchas maneras y con muchas intensidades diferentes. Según las pautas generales, las formas de acoso se dividen de la siguiente manera:

  • Acoso físico: en el directo, podemos observar golpes, empujones, o uso de armas para herir a la víctima. En el indirecto, lo más común es el romper o esconder sus cosas para que no pueda encontrarlas. Es el tipo de acoso más común, especialmente entre chicos.
  • Acoso psicológico: es aquel donde atacan la autoestima de la persona, y buscan producir miedo en ella mediante chantajes o intimidación, por ejemplo. Es uno de los más difíciles de detectar, ya que este tipo de acoso se produce a espaldas de cualquier persona que pueda ayudar a la víctima.
  • Acoso verbal: insultos, imposición de motes, amenazas o provocaciones. Es más utilizado por chicas a medida que se acercan a la adolescencia.
  • Acoso social: el objetivo de este tipo de acoso es aislar a la víctima. Se realiza difundiendo rumores, humillando a la víctima o tratando de convencer a otros niños para que no hablen con ella.
  • Acoso sexual: cualquier acción referente al acto sexual, o burlas acerca de la orientación sexual. En casos graves, pueden llegar a producirse conductas de abuso sexual.
  • Cyberbullying: ocurre a través de dispositivos electrónicos. La forma de proceder es mediante mensajes o e-mails desagradables, difusión de rumores por e-mail o en redes sociales, imágenes o vídeos denigrantes, o incluso la creación de perfiles falsos. Es un tipo de acoso grave y preocupante, ya que a través de las redes se consigue un gran alcance y una gran visibilidad. Con frecuencia, complementa a alguno/s de los vistos con anterioridad.