pandemia y población 25 Ene 2022

BY: Calltek

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SALUD MENTAL Y PANDEMIA I. El proceso

A raíz del origen de la pandemia de la COVID-19, la manera en que vivimos nuestras vidas dio un giro de 180 grados. Esta novedad, en ocasiones, supuso una serie de cambios en nuestras rutinas diarias, y no siempre para mejor. La incertidumbre, la presión económica, o el aislamiento, han repercutido negativamente en muchos de nosotros.

La preocupación constante y temática de la pandemia a nivel personal y social, y al mismo tiempo, el exceso de información, los rumores o las “fake news” (información y noticias trucadas), hacen que nos sintamos, en gran parte, estresados, ansiosos, atemorizados, tristes, o simplemente solos.

 

¿Cuándo empezar a preocuparse?

Si bien es normal sentirnos estresados o ansiosos durante el período que nos concierne, una vez los signos y síntomas persisten durante varios días seguidos, te hacen sentir cansado o abatido, y notas que están comenzando a interferir en tu vida diaria, dificultando tu ritmo de vida, es el momento de pedir ayuda a un profesional.

 

Las restricciones de la pandemia: el precio de la salud

En primer lugar, hemos de puntualizar que estas restricciones han sido, son y quizá serán, básicas y necesarias para luchar contra esta pandemia. En ningún momento dudamos de su eficiencia, solo nos limitamos a explicar cómo han repercutido en nuestra salud mental.

El confinamiento y el distanciamiento físico y social interrumpen los procesos relacionales, es decir, disminuyen la disponibilidad de apoyo, las interacciones, y la habilidad de afrontamiento, que se trabaja principalmente mediante las relaciones sociales. Debido a eso, se asocian a un malestar psíquico e incluso a algunos trastornos (ansiedad, depresión, insomnio o síndrome de estrés postraumático). Esto debemos sumarlo a los procesos de duelo acumulados por las pérdidas sufridas durante estos casi tres años.

Asimismo, el cierre de los centros educativos y la limitación de actividades sociales aumentan notablemente el riesgo para la salud mental en niños y adolescentes en varios niveles. Las personas mayores, por su parte, también sufren un impacto negativo al ver disminuida su interacción social, y, además, son los que están soportando los peores efectos de esta pandemia.

 

Los niños y la COVID-19

A pesar de que la pandemia está perjudicando todos los pisos de la pirámide poblacional, UNICEF recalca lo importante que es tener en cuenta los efectos que tiene sobre los jóvenes y los niños, puesto que dichos efectos podrían prolongarse en su bienestar durante muchos años.

Debido a los confinamientos y a las restricciones de movimiento, los niños han perdido mucho contacto con su familia, amigos, docentes y simplemente con sus lugares favoritos. A pesar de acercarnos ya al tercer año, las consecuencias para la salud mental y el bienestar infantil siguen siendo abrumadoras. La alteración de las rutinas y la preocupación creciente de los familiares hace que muchos jóvenes sientan miedo, preocupación e incluso rabia por lo que les depara el futuro.

¿Qué ocasiona la pandemia en los niños?

A pesar de que el coronavirus no ha sido especialmente lesivo para los niños, sí que lo han sido los cambios en las circunstancias de sus vidas que ha acarreado:

  • La percepción del tiempo: al no ser la misma para niños y adolescentes que para los adultos, puede influir de forma muy severa a su crecimiento y a su desarrollo emocional. En concreto, durante la adolescencia, se producen interacciones necesarias para la maduración cerebral y el entorno social. El aislamiento puede hacer visible, o incluso provocar, un trastorno psiquiátrico.
  • Traumas: la pandemia puede considerarse un acontecimiento traumático, que puede precipitar psicopatologías por diversas razones.
  • Limitación de relaciones sociales: las consecuencias del confinamiento y el distanciamiento social son, por ejemplo, la disminución de la actividad física, el abuso de nuevas tecnologías, los patrones de sueño irregulares o las dietas inadecuadas, entre otras.
  • Cambios de carácter: a pesar de que, al principio, el confinamiento pudo resaltar pensamientos y comportamientos positivos por parte de los niños, dado que podrían percibirlo como una “aventura”, con el paso del tiempo, han aparecido problemas como apatía, inquietud, aburrimiento, dificultades de concentración, insomnio o miedos excesivos.

A día de hoy, no se descarta que estos efectos se puedan prevenir a largo plazo, es decir, que puedan revocarse con la atención y las medidas adecuadas.

pandemia y salud mental 25 Ene 2022

BY: Calltek

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SALUD MENTAL Y PANDEMIA II. La conclusión

Si algo nos ha quedado claro durante la pandemia, es el hecho de que la atención a la salud mental necesita un reconocimiento y un impulso por parte de todos.

Los servicios de salud mental de calidad siempre han sido necesarios, y deberían haber sido básicos desde hace mucho tiempo, pero la pandemia ha hecho visible la importancia real tanto de la salud mental en sí, como de la atención que hay que dedicarle para que no desemboque en un problema. Anteriormente, la salud mental era algo muy estigmatizado y poco reconocido, que se ha ido haciendo más y más visible a causa de la complicada situación que nos ha tocado vivir. Si te interesa comprender un poco mejor el proceso de cómo ha afectado la pandemia a la salud mental de la población, puedes leer acerca del tema aquí, en nuestra propia página.

Está claro que reducir el estigma en torno a las enfermedades y a la salud mental, y el garantizar el acceso a servicios de salud de calidad, debe ser una de nuestras metas a cumplir de ahora en adelante.

La salud mental nos hace capaces de pensar, sentir, aprender, trabajar, construir relaciones y, en general, contribuir a nuestro propio crecimiento y al de nuestra comunidad.

Al igual que la salud física, que podemos observar de forma mucho más sencilla, y de la que casi nadie se atreve a dudar, la salud mental es un derecho, y debe considerarse y tratarse con la misma importancia que su homónima.

¿Cuál ha sido el coste de la pandemia?

Cualquier trastorno mental diagnosticado puede suponer un importante perjuicio para la salud, la educación o las condiciones de vida de la población. La pandemia ha influido profundamente en nuestra manera de relacionarnos con los demás, en nuestra forma de interactuar con nuestro entorno, e incluso en nuestra actitud ante la vida en general.

Por ejemplo, algunos de los impactos más significativos han sido:

  • Debido a la implantación del teletrabajo y la escolarización en casa, los roles familiares se han modificado sustancialmente.
  • Ha habido un incremento significativo de la frecuencia y de la gravedad de la violencia en el hogar.
  • Muchos de los estudios realizados han evidenciado un impacto negativo de la soledad en la salud mental, reduciendo también nuestra resiliencia.
  • Aparición de ansiedad por la salud, sobre todo en las personas que se vieron y se ven expuestas a mayor riesgo de infección.

Salud mental autocuidado: medidas básicas

Precisamente por el hecho de enfrentarnos a una situación nueva y potencialmente peligrosa para nuestra salud, tanto mental como física, hemos de tomar el control sobre nosotros mismos e intentar cuidarnos, ahora más que nunca, para hacer frente a esta dificultad, y hacernos todavía más fuertes.

“Mens sana”… O la parte de la salud mental

  • Mantener las rutinas habituales: tanto en horarios, como en las actividades que podemos hacer, es bueno seguir viviendo (en la medida de lo posible, claro) tal y como lo hacíamos “antes de la pandemia”. Es un buen momento para añadir otras actividades que consideremos disfrutables, nuevos hobbies, etc.
  • Los medios de comunicación, a raya: a día de hoy, por desgracia, el exceso de información es uno de nuestros problemas fundamentales. La exposición constante a noticias sobre la COVID-19, ya sean verdaderas o falsas, tanto en televisión como en redes sociales, hace que nuestro miedo o nuestra neurosis pueda intensificarse o convertirse en un problema. Es bueno leer acerca de recomendaciones, o en caso de tener dudas, pero siempre por parte de fuentes confiables, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, o la Organización Mundial de la Salud.
  • Ocupa tu tiempo: cualquier distracción saludable puede alejarnos de los pensamientos negativos, y al mismo tiempo, hacer que nuestro estado de ánimo mejore considerablemente, centrándonos en los pensamientos y sensaciones positivas.
  • Establecer prioridades: el fijarnos metas razonables todos los días también mejora nuestro estado de ánimo, nos relaja y potencia nuestra positividad.

“In corpore sano”… O la parte de la salud física

  • Horario de sueño: debemos dormir lo suficiente, pero procurar mantenernos activos el resto del día.
  • Actividad física regular: cualquier actividad física que incluya movimiento puede ayudarnos a reducir la ansiedad y a mejorar el estado de ánimo. Si, además, se produce al aire libre, también nos ayudará a calmarnos. En este punto destacaremos el yoga, pilates y taichí, ya que son disciplinas que, además de mantenernos en forma, pueden hacer más sencilla la relajación, que es justo lo que necesitamos.
  • Dieta saludable: aunque pueda parecer difícil, es el momento idóneo para aprender a alimentarse de manera equilibrada. También es buena idea limitar la cafeína en la medida de lo posible.
  • Evitar tabaco, alcohol y drogas ilícitas: en general, el consumo de este tipo de sustancias para enfrentar o restar importancia a los problemas de cualquier índole puede empeorar las cosas. Igualmente, debemos evitar tomar fármacos como medio de afrontamiento (a menos que sean recomendados por un facultativo).
  • Reducir el tiempo frente a pantallas: apagar los dispositivos electrónicos durante un período de tiempo al día, especialmente antes de acostarse, también repercute positivamente en nuestra salud.

 

Ludopatía 14 Dic 2021

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos / Interesante

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Ludopatía: el problema del juego

Para comenzar, es necesario definir lo que entendemos por ludopatía. La ludopatía o juego patológico es una enfermedad que se caracteriza por la adicción y el impulso irrefrenable de jugar. La ludopatía se produce en los juegos que tienen capacidad adictiva, es decir, en los que transcurre poco tiempo entre la apuesta y el premio conseguido. Es importante recalcar que no todas las personas que juegan desarrollan una adicción al juego. Igualmente, existen personas no adictas que también hacen un mal uso de los juegos de azar.

¿Y por qué se apuesta? Las apuestas pueden estimular los sistemas cerebrales de recompensa, y causar adicción.

A día de hoy, estos juegos se pueden desarrollar en locales físicos y en sus alternativas virtuales en Internet: casinos, salas de apuestas, etc. Este tipo de adicciones, es decir, sin sustancia, suelen pasar más inadvertidas y ser más aceptadas por la sociedad.

La edad de inicio de los jugadores es cada vez más temprana, sobre todo en Internet. Este aumento de cifras se ve sustentado, en parte, por la imagen de las personas influyentes que se prestan para asociar el juego a algo positivo.

 

Fases de la ludopatía

Es posible que una persona nazca o crezca con propensión a desarrollar ludopatía, pero no se desarrolla espontáneamente. Cuenta con un proceso con una serie de etapas:

  1. Fase de ganancias: el éxito continuo lleva al paciente a creer que es especial, con habilidades o suerte únicas, y se llega a creer que puede cambiar su vida gracias al juego. Esta primera etapa es decisiva para la generación de las siguientes, puesto que el impacto es demoledor.
  2. Fase de pérdida: el jugador comienza a perder, y ante cada pérdida, el jugador trata de apostar lo suficiente como para recuperar las pérdidas. En esta etapa, las relaciones sociales comienzan a resultar un estorbo.
  3. Fase de desesperación: en esta etapa, comienza a generarse la desesperación por conseguir el dinero para sus deudas. La ansiedad y la angustia se disparan.
  4. Fase de agotamiento: esta etapa es la más peligrosa. El jugador sabe que perderá, pero no logra abstenerse de jugar de nuevo. Podría empezar a sopesar, incluso, el suicidio.

 

¿Por qué la ludopatía es tan grave?

Este tipo de apuestas causan estragos en los núcleos familiares y en las relaciones sociales, principalmente mediante el efecto dominó que se produce y afecta a todas las áreas significativas de la persona, llegando a perjudicar al paciente incluso laboralmente. En las últimas décadas, la ludopatía es la adicción sin sustancia más atendida en los centros de salud.

La adicción puede impactar de forma diferente en cada familia, pero algunas de las consecuencias más habituales son:

  • Problemas emocionales y psicológicos en todos los miembros de la familia.
  • Deterioro de las dinámicas familiares.
  • Minimización y/o ocultación del problema.
  • Problemas económicos y legales.
  • Problemas laborales y académicos.
  • Conflictos asociados directamente al problema.
  • Aparición de otras adicciones, para hacer la principal o sus consecuencias psicológicas más llevaderas.
  • Mal estado de salud general.
  • Suicidio, intentos de suicidio o pensamientos suicidas.

 

Síntomas e indicadores de ludopatía

  • En primer lugar, presentar los mismos rasgos que un adicto: repetición de una conducta o acción que resulta placentera; pérdida del control; o síndrome de abstinencia si se interrumpe el hábito.
  • Problemas económicos repentinos.
  • Mostrarse preocupado por las apuestas, por ejemplo, planificando continuamente cómo ganar más.
  • Necesidad de apostar sumas cada vez más altas (y, sin embargo, lograr la misma emoción).
  • Mostrar inquietud o irritabilidad al intentar reducir las apuestas.
  • Apostar para escapar de los problemas o aliviar sentimientos negativos.
  • Intentar recuperar las pérdidas con más apuestas.
  • Ocultar la magnitud de las apuestas a su entorno.
  • Poner en peligro o perder relaciones importantes debido a las apuestas.
  • Recurrir al robo o fraude para recuperar las pérdidas.
  • Pedir a otras personas que se hagan cargo de tus problemas económicos a causa de las apuestas.

Sin embargo, a diferencia de los apostadores ocasionales, las personas que sufren ludopatía no pueden evitar seguir jugando, generando un patrón que se vuelve cada vez más destructivo con el tiempo.

Algunas personas pueden tener períodos de remisión, en los que reducen la cantidad de apuestas durante un tiempo. Sin tratamiento, esta remisión es meramente temporal.

 

Factores de riesgo

A pesar de que la mayoría de las personas que juegan no suelen desarrollar un problema, hay ciertos factores que cada vez, están más asociados a la ludopatía:

  • Trastornos de salud mental. Las personas sensibles son personas que ya pueden arrastrar problemas con el abuso de sustancias, trastornos de personalidad, depresión o ansiedad, aunque también puede asociarse a otros trastornos.
  • La ludopatía es más frecuente en personas jóvenes y de mediana edad, y también es más frecuente en hombres que en mujeres.
  • Influencia de familiares o amigos.
  • Ciertos medicamentos llamados agonistas dopaminérgicos pueden tener un efecto secundario poco frecuente, que produce conductas compulsivas.
  • Ciertas características de la personalidad: la competitividad, adicción al trabajo, impulsividad, inquietud, o una persona que se aburre fácilmente.
  • Propensión a hacerse adicto en caso de haberse expuesto al juego.
  • Problemas de inestabilidad psicológica o con problemas personales y sociales.
  • Estructura del juego y publicidad: dependiendo del juego, puede tener más o menos componentes adictivos. Además, la publicidad de la que disponga puede incluso reforzar la idea de que realmente el juego puede ser una solución.
  • Factores específicos actuales: conexión las 24h del día a Internet; la carencia de filtros en los contenidos para menores; la falta de límites por parte de los adultos a cargo; la nomofobia, o dependencia patológica del teléfono móvil; o el ocio excesivo.
  • A día de hoy, las casas de apuestas funcionan también como lugares de socialización, y algunas están ubicadas incluso cerca de centros educativos.

Hay que tener en cuenta que la ludopatía se desarrolla de forma diferente en función de la predisposición.

 

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para la ludopatía?

El tratamiento para la ludopatía puede resultar complejo. En parte, esto puede deberse a la dificultad de los pacientes para admitir que tienen un problema.

El tratamiento puede incluir los siguientes enfoques:

  • La terapia conductual o la terapia cognitiva conductual pueden ser muy útiles. La terapia conductual utiliza la exposición sistemática a la conducta negativa y ayuda con estrategias para reducir la adicción. Por otro lado, la terapia cognitiva conductual se enfoca en identificar las creencias dañinas, y a reemplazarlas por otras positivas y sanas. También puede ayudar la terapia familiar.
  • Los medicamentos, como antidepresivos y estabilizadores del estado de ánimo pueden ayudar a solucionar los trastornos contiguos a la ludopatía, e incluso ser eficaces en la disminución de las conductas ludopáticas.
  • Grupos de autoayuda.

 

Los jóvenes: el nuevo grupo de riesgo

Actualmente, la ludopatía online afecta a 3 jóvenes por cada adulto, según un estudio realizado por la organización Proyecto Hombre de León. Este mismo estudio ha revelado que los jóvenes participan en actividades relacionadas con la ludopatía incluso con más frecuencia que otros comportamientos considerados por la sociedad como adictivos. La proliferación de los juegos de azar y apuestas en Internet ha hecho que la edad a la que comienzan a apostar los jóvenes disminuya, facilitándoles no solo el acceso, sino todo el proceso inherente al juego en sí.

El problema, además, es que los jóvenes no suelen admitir su problema, y por tanto, muy pocos buscan tratamiento o simplemente consejo profesional.

En estos casos, lo más adecuado es tratar de detectar lo más temprano posible las conductas adictivas. Hay tres indicios clave:

  • Excesivo interés por el juego: una de las modalidades más comunes son las apuestas deportivas. Si el joven se muestra con ansiedad, podemos generar una sospecha sólida.
  • Mentir para cubrir la adicción al juego: mentir sobre si juegan, cuándo, cuánto y dónde juegan, también es un indicio importante.
  • Problemas con el dinero: de repente, a la persona comienza a faltarle dinero, y puede pedirlo, sorprenderle robando, etc.

 

autolesiones 30 Nov 2021

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos / Interesante

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Depresión en adolescentes II: las autolesiones

Tras la definición y explicación del problema de la depresión en adolescentes en el artículo anterior, ahora vamos a ahondar en una de sus señales más perceptibles: las autolesiones.

La autolesión no suicida (generalmente llamada autolesión), se define como el acto de dañarse deliberadamente el propio cuerpo. Estos daños se pueden producir de diversas maneras: cortes (cutting), quemaduras… Normalmente, no pretende transformarse ni ser un intento de suicidio, si no una forma errónea de enfrentar sentimientos negativos. Así, no se considera una conducta suicida.

¿Y por qué se recurre a la autolesión? A pesar de que en un primer momento la idea nos cause rechazo (y debe ser así, ya que se trata de un comportamiento instintivo), la autolesión puede traer consigo una sensación de calma y liberación de tensión momentáneas. Habitualmente, tras sufrir esta autolesión, aparecen la culpa, la vergüenza, y vuelven también los sentimientos negativos. Este comportamiento, además, conlleva la posibilidad de acciones más agresivas o graves contra uno mismo llegando incluso a ser mortales. Actualmente, según los estudios, puede darse en una frecuencia del 8% al 14% en adolescentes, y más en mujeres que en hombres.

Este tipo de lesiones suelen darse en privado, y se realizan de manera controlada o hasta en forma de rituales, que a menudo, deja patrones específicos sobre la piel. Suelen darse mayoritariamente en brazos, piernas y la parte frontal del torso, pero se consideran autolesiones en cualquier parte del cuerpo. El enfado o la ira puede desatar el impulso de la autolesión, de manera que muchas personas lo hacen unas cuantas veces, y después, se detienen. Si bien sigue siendo preocupante, el peligro principal es que se convierta en un comportamiento repetitivo a largo plazo.

 

¿Cómo podemos intuir lo que ocurre?

Los signos y síntomas de las autolesiones pueden incluir:

  • Heridas: normalmente, en determinados patrones. Suelen ser cortes, arañazos, hematomas, marcas de mordeduras… También se puede recurrir al frotamiento excesivo de un área para crear una quemadura.
  • Mantener siempre al alcance objetos peligrosos: cuchillos, navajas, tijeras…
  • Utilizar ropa que oculta el cuerpo, incluso cuando la temperatura es alta.
  • Aumento de las lesiones accidentales.
  • Dificultades a la hora de establecer o mantener relaciones interpersonales.
  • Inestabilidad emocional, impulsividad e imprevisibilidad.
  • Declaraciones de frustración, falta de valor, tristeza o desesperanza.
  • Aislamiento social: el adolescente puede mostrarse más callado que de costumbre, o intentar pasar desapercibido en la vida cotidiana.

Hay ciertos factores de riesgo, además, que pueden aumentar la probabilidad de que se produzca el comportamiento autolesivo:

  • Entorno con personas que se autolesionan.
  • Problemas emocionales o de salud mental, y especialmente, la depresión.
  • Abuso de alcohol y/u otras sustancias.

 

¿Qué autolesiones existen?

  • Cutting: generalmente, cortes o rasguños profundos, realizados con objetos afilados. Este tipo de autolesiones son especialmente peligrosas, ya que cuantas más veces se haya cortado la persona, más necesidad tendrá de hacerlo.
  • Quemaduras: con cerillas o cigarrillos, con agua hirviendo, o con otros objetos calientes.
  • Grabación de palabras y/o símbolos en la piel.
  • Golpearse a sí mismo, sobre todo en la cabeza.
  • Perforación de la piel.
  • Inserción de objetos bajo la piel.
  • Ingesta de elementos venenosos.
  • Dermatilomanía: frenar la cicatrización de las heridas.
  • Tricotilomanía: impulso por arrancarse vello del cuerpo.

Cualquiera de las conductas mencionadas se agrava con el consumo de alcohol y otras sustancias.

En función de la gravedad de las conductas autolesivas, podemos clasificar las autolesiones eh:

  • Comportamientos autolesivos estereotipados: pueden realizarse en cualquier lugar y variar la gravedad de las lesiones.
  • Comportamientos autolesivos mayores: implican algún tipo de amputación. Asociados a psicopatología grave y psicótica.
  • Comportamientos autolesivos compulsivos: repetitivos y ritualizados, se dan múltiples veces al día.
  • Comportamientos autolesivos impulsivos: existencia de preocupación a la hora de autoagredirse. Produce ansiedad y sensación de alivio posteriormente.

 

Causas de la autolesión

En primer lugar, hay que tener en cuenta que es muy poco probable que las autolesiones se den por una causa única. Normalmente, son el resultado de la combinación de varios factores:

  • Existencia de una depresión.
  • Falta de capacidad para afrontar ciertas situaciones: por ejemplo, a la hora de afrontar el dolor de forma saludable.
  • Dificultad para controlar y/o gestionar las emociones: intentar controlar o reducir el estrés o la angustia; distraerse de emociones negativas; la evasión del sentimiento de vacío; comunicar sentimientos de depresión o ansiedad; autocastigo…
  • Autorechazo: pobre imagen corporal, autoestima baja…

En resumen, en la mayoría de las ocasiones, las autolesiones son fruto de una mala regulación emocional. Ya que los adolescentes todavía se encuentran en una etapa temprana y que, además, es de las más complicadas de la vida, no han aprendido a regular correctamente las emociones y, por tanto, no cuentan con las herramientas o la experiencia necesarias para afrontar los sentimientos negativos.

 

Cómo actuar ante las autolesiones

Cuando descubrimos este comportamiento negativo en una persona de nuestro entorno, al inicio podemos actuar con sorpresa o temor. Lo primero que hay que hacer es tomar el asunto con seriedad, y establecer una comunicación con el sujeto. En caso de que no responda adecuadamente, debemos obtener ayuda de emergencia, en base a la gravedad de la situación y de las lesiones. Hay que evitar a toda costa los ultimátum, ya que podrían empeorar la conducta del adolescente.

El tratamiento psicológico para esta conducta es, tal y como en la depresión, la psicoterapia, combinada con medicación psiquiátrica. El objetivo principal del tratamiento es identificar el motivo de esta autoagresión y enseñar al adolescente a gestionar correctamente sus emociones y sus problemas.

 

 

depresión en adolescentes 30 Nov 2021

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos / Interesante

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Depresión en adolescentes I: un problema emergente

Si bien la depresión es un problema de salud mental grave y, desgraciadamente, común, a día de hoy es especialmente preocupante en los adolescentes, donde se considera que entre el 5% y el 10% podrían recibir este diagnóstico.

La depresión se caracteriza por un sentimiento de tristeza constante y la pérdida de interés a la hora de realizar diversas actividades, dificultando el tener una vida normal y realizar actividades habituales. Esto afecta la manera en la que la persona que la sufre piensa, se siente y se comporta, pudiendo provocar problemas emocionales, funcionales y físicos. Sin embargo, sus síntomas entre adolescentes pueden ser muy diferentes a los de los adultos.

La adolescencia es una etapa de crisis vital, con una desregulación emocional y un desajuste de conciencia, y por tanto, es una de las etapas de mayor riesgo de inicio de la depresión. Esta depresión se puede ver motivada por la presión de sus compañeros, las expectativas que se les imponen, o los cambios corporales. A pesar de que para muchos adolescentes este sentimiento de tristeza es temporal, en ocasiones, puede esconder algo mucho más importante.

 

¿Cómo podemos distinguir la depresión en adolescentes?

Cambios emocionales

  • Sentimientos de tristeza: por ejemplo, episodios de llanto sin razón aparente.
  • Ira o frustración.
  • Sentimientos de vacío o desesperanza.
  • Estado de ánimo cambiante: generalmente, el adolescente se encuentra irritado.
  • Pérdida del interés en la realización de actividades comunes.
  • Pérdida de interés o conflictos con amigos y familiares.
  • Baja autoestima: falta de valoración en sí mismo, o incluso culpa.
  • Fijación en sus errores, autoinculpación o autocrítica exagerada.
  • Aumento de la sensibilidad ante el rechazo o fracaso, y gran necesidad de aprobación.
  • Dificultad para concentrarse, tomar decisiones, recordar cosas…
  • Pensamientos recurrentes acerca de la muerte o el suicidio.

Cambios de comportamiento

  • Pérdida de energía.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Cambios en el apetito.
  • Consumo de alcohol y/u otras sustancias.
  • Agitación o intranquilidad.
  • Lentitud a la hora de hablar, pensar o moverse.
  • Dolores de cabeza o quejas acerca de los mismos.
  • Aislamiento social.
  • Mal rendimiento o ausencias escolares.
  • Reducción de la higiene o el cuidado en la apariencia personal.
  • Cambios de comportamiento: irritabilidad, perturbación, etc.
  • Autolesiones.
  • Intentos de suicidio o planificación del mismo.

Si sospechamos que el adolescente sufre alguno o varios de estos cambios, lo mejor es hablar con él acerca de sus sentimientos y las cosas que pueden sucederle en el hogar o la escuela. Además, también sería necesario comunicárselo al médico del adolescente, e incluso llegar a realizarle una evaluación para detectar la depresión.

 

¿Qué causa la depresión?

La depresión puede ser motivada por un sinfín de factores, pero hay algunos que suelen ser comunes:

  • Química cerebral: cuando los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro) son anómalos o deficientes, las funciones del sistema nervioso cambian y pueden dar origen a la depresión.
  • Hormonas: los cambios hormonales pueden involucrarse en la causa de la depresión.
  • Rasgos heredados: la depresión es más común en personas cuyos familiares de sangre también la sufren.
  • Eventos estresantes en la infancia: determinados eventos traumáticos durante la niñez pueden causar cambios en el cerebro, y hacer a una persona más susceptible a la depresión.
  • Patrones de pensamiento negativo aprendidos: en el caso de los adolescentes, la depresión puede estar relacionada con aprender a sentirse frustrados o desesperanzados en lugar de capaces.

Factores de riesgo

Además de las causas comunes, hay ciertos factores de riesgo que influyen a la hora de desarrollar esta enfermedad:

  • Problemas personales: la obesidad, el bullying, o los problemas académicos.
  • Conflictos familiares o familias disfuncionales: especialmente cuando se produce violencia en el hogar.
  • Enfermedades adyacentes: el padecimiento de otras enfermedades de salud mental, dolores continuos u otras enfermedades físicas crónicas.
  • TDAH: sufrir deficiencias de aprendizaje o déficit de atención.
  • Ciertos rasgos de personalidad: baja autoestima, dependencia, autocrítica excesiva o el pesimismo.
  • Abuso de alcohol, nicotina u otras sustancias.
  • Sexualidad diversa: el ser diferente en un entorno que lo rechaza.

¿La depresión se puede prevenir?

Realmente, no podemos asegurar que exista una manera de prevenir la depresión. Sin embargo, sí que existen algunas estrategias que pueden ayudarnos. Por ejemplo:

  • Hábitos saludables: el promover ciertas conductas, como una dieta saludable, el ejercicio, o la construcción de relaciones positivas, puede ayudar a mejorar el comportamiento del adolescente.
  • Seguridad y protección: en este caso, es importante la iniciación o la mejora de la comunicación con el adolescente, en la forma que pudiera serle más cómoda, y siempre sin presionar ni forzar la situación ni a él mismo.
  • Control del estrés: podemos ayudar al adolescente a aumentar su resiliencia y mejorar su autoestima. El aprendizaje o el fomento de técnicas de relajación, entendimiento y adaptación es muy importante durante estas edades.
  • Apoyos: buscar y ofrecer apoyo por parte de los amigos y familiares.
  • Tratamiento y plan de seguridad: ante la primera señal del problema, debemos acudir ante un profesional, para evitar la situación más grave. Además, deberemos seguir estrictamente las recomendaciones de dicho profesional.

 

¿Qué tratamientos existen para la depresión en adolescentes?

Generalmente, la depresión en adolescentes puede tratarse con psicoterapia o terapia de conversación, o una combinación de la misma y medicamentos.

Psicoterapia

La terapia de conversación, también llamada apoyo psicológico, es capaz de ayudar a comprender y controlar los sentimientos y el estado de ánimo. Para realizarla, hay que acudir a un terapeuta, y expresar claramente las emociones. Hay dos tipos concretos que pueden ayudar con más facilidad:

  • Terapia cognitiva conductual: este tipo de terapia ayuda a identificar y cambiar los pensamientos negativos y a desarrollar habilidades para enfrentar los problemas y cambiar patrones de comportamiento.
  • Terapia interpersonal: el objetivo de esta terapia es mejorar las relaciones sociales. Ayuda a comprender y trabajar las relaciones problemáticas, y cambiar los comportamientos que pueden causar problemas. Además, es capaz de explorar los problemas adyacentes a la depresión.

Medicamentos

En algunas ocasiones, es necesario utilizar ciertos medicamentos además de la psicoterapia. En caso de seguir este tipo de tratamientos, es importante visitar al profesional médico con frecuencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ciertas medicaciones pueden causar efectos secundarios en adolescentes, y sobre todo por eso, especialmente durante los primeros días, se debe estudiar el comportamiento del adolescente.

redes sociales 15 Nov 2021

BY: Calltek

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Redes Sociales VS Psicología

A día de hoy, las redes sociales funcionan casi como la principal vía de contacto mediante Internet, cambiando la forma en la que nos comunicamos y relacionamos con otras personas. Gracias a esto, se nos han abierto nuevas puertas a la hora de forjar relaciones, y es más, en la actualidad, si no las usas, eres diferente. Usamos las redes más de dos horas de media por persona, es decir, dedicamos parte de nuestro tiempo a interactuar mediante las mismas.

Sin embargo, a pesar de que es innegable que nos ofrecen un sinfín de oportunidades y, en muchos casos, cosas positivas, también cuentan con una parte más bien negativa: por ejemplo, las redes sociales alimentan nuestro narcisismo, e incluso nos pueden llegar a hacer aparentar ser quienes no somos.

En la actualidad, hay redes que se utilizan por algunos psicólogos para la detección de trastornos mentales. Los intereses de las personas en las redes han puesto de manifiesto que se pueden extraer muchos datos de ellas para obtener un mejor conocimiento de la salud mental de las personas.

 

Peligros de las redes

La pregunta principal que debemos hacernos es si en las redes sociales mostramos la persona que somos, o si creamos una identidad que solo muestra lo “bueno”. Por ejemplo, el escoger con cuidado la foto de perfil es un comportamiento habitual, con el que muchos nos sentiremos identificados.

Hablando desde nuestra especialidad, existen algunos riesgos psicológicos en el uso de las redes:

  • Adicción. Un gran número de personas, y en especial adolescentes, siente ansiedad y/o estrés cuando no tiene acceso a las redes.
  • Aislamiento. Si bien las redes ofrecen un servicio de comunicación, también existe un riesgo de aislamiento, relacionándose los que lo sufren únicamente mediante de las redes.
  • Comportamiento antisocial. Al relacionarnos únicamente mediante un entorno virtual, se puede producir este efecto.
  • Envidia Instagram. Este nuevo término se utiliza para definir el deseo de otras personas por tener el estilo de vida de personajes creados para esta red social. Sin embargo, este estilo de vida es ficticio, alimentado por el aumento del narcisismo que produce la red. Así, es un arma de doble filo, pudiendo tanto aumentar como disminuir la autoestima de sus usuarios.
  • Necesidad de llamar la atención. Ya sea de manera directa o indirecta, las personas sienten esta necesidad debido al uso continuado de redes más interactivas, como Facebook.

¿Cómo evitar estos riesgos?

Principalmente, haciendo un uso responsable y sensato de las redes, aprovechando sus cualidades positivas, y controlando los aspectos negativos.

 

Beneficios de las redes

Tras hablar de los efectos nocivos de las redes sobre la sociedad, también queremos remarcar los puntos positivos que tienen:

  • Tendencia de unión. Gracias a la facilidad de creación de grupos en las redes, muchas personas se sienten integradas, pudiendo compartir opiniones y socializar.
  • Oportunidades laborales. A pesar de que parezca extraño, hay muchas redes que se utilizan como motor de búsqueda de trabajo, generando contacto directo con empresas y posibles clientes.
  • Herramientas de márketing. En caso de necesitarlo, las redes también pueden utilizarse como “escaparates” para la muestra y/o búsqueda de productos, resultando muy útiles, por ejemplo, en el caso de empresas emergentes.
  • Ocio y entretenimiento. Sin duda, este es el punto vital de este tipo de herramientas. El entretenimiento siempre está asegurado en cualquiera de ellas.
  • Comunicación a distancia. Actualmente, son la manera más utilizada y más eficaz para mantener la comunicación con amigos, familiares… o posibles relaciones.

 

Estudios acerca de la psicología y las redes sociales

La nueva realidad de las redes sociales ha propiciado que la investigación de las mismas se muestre cada día más presente en las universidades del mundo, y además, obteniendo resultados cada vez más claros y relevantes.

Hoy, os queremos hablar de dos estudios recientes:

Redes sociales y narcisismo

Buffardi y Campbell, de la Universidad de Georgia, han recogido autoinformes sobre las tendencias narcisistas de los usuarios de las redes.

El resultado fue el siguiente: el nivel de actividad de los usuarios se encuentra correlacionado con el nivel de narcisismo. Las personas con la autoestima alta tienden a mostrar y compartir más acerca de su vida.

Según la investigación, Internet podría limitarse a facilitar una forma de sacar a relucir esas tendencias en personas que, de otro modo, no podrían hacerlo.

Redes sociales y timidez

Ser tímido es una medida defensiva de un individuo, y las redes sociales han permitido conservar a las personas un cierto nivel de intimidad manteniendo una separación física casi infinita.

En la Universidad de Windsor, han estudiado la posible correlación de la timidez con varios aspectos de las redes sociales. Basándose en el uso de Facebook de los usuarios, pudieron aclarar que los individuos más tímidos pasaban mucho más tiempo en Facebook. Sin embargo, también encontraron, de forma inesperada, que esos mismos individuos tenían una cantidad mucho menor de amigos en sus perfiles.

Psicologia de la felicidad 28 Sep 2021

BY: Calltek

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Felicidad en psicología

Desde que la psicología nació, siempre se ha considerado que uno de los estados más beneficiosos y positivos que el ser humano puede alcanzar es aquél denominado felicidad. Pese a todo, el concepto de felicidad, aún a día de hoy, sigue presentándose como un objeto de debate, difícil de definir, y siguen surgiendo teorías y definiciones a su alrededor.

Los primeros estudios acerca de la felicidad surgieron de la filosofía, hace ya varios siglos, y especialmente a partir del Renacimiento, con el surgimiento del humanismo. El objetivo de esos pensadores se centró, fundamentalmente, en definir la felicidad e intentar que ese cúmulo de definiciones fuesen consistentes.

Así, surgen dos concepciones principales de la felicidad: la hedonista, que defiende que la felicidad era, sobre todo, el primar el placer sobre el displacer; y la concepción de la satisfacción vital, donde se considera si un humano es feliz o no a partir de una valoración global de su vida.

¿Qué opina la psicología de la felicidad?

Adentrándonos un poco más desde el punto de vista psicológico, definimos la felicidad como un estado mental con fuerte carga emocional, también basado en ideas y creencias. Por tanto, engloba elementos cognitivos y emociones. Para sustentar esta definición, nos encontramos con varios hallazgos interesantes:

  • Somos capaces de adaptar nuestra capacidad de ser felices a los diferentes contextos y situaciones.
  • El nivel de felicidad que sentimos se adapta a los estándares de las personas que consideremos referentes.
  • La felicidad no está garantizada por el patrimonio material.

Tenemos que tener en cuenta, además, que la felicidad no es la falta de sufrimiento únicamente, sino la comparación positiva del sufrimiento que podemos sentir con las emociones positivas que sentimos.

¿Cuáles son las emociones positivas?

Conocemos como “emociones positivas” todas aquellas que tienen efectos beneficiosos en nosotros, más allá de las sensaciones que nos provocan. Las emociones negativas son inevitables, pero es muy importante fomentar las emociones positivas si queremos ser felices.

Químicos de la felicidad

Ahora, veamos cómo fomentar esa “felicidad” de la que hablamos desde un punto de vista físico. En este sentido, podemos hablar del “cuarteto de la felicidad”, cuatro químicos naturales en nuestro cuerpo que producen esa sensación: la endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina.

Endorfinas

Las endorfinas son un tipo de analgésico natural. Reducen el dolor, el estrés y el miedo. Son, en gran medida, las responsables del deseo, llegando a ser inhibidoras del dolor emocional y físico.

¿Cómo aumentar sus niveles?

  • Ingerir comida muy picante.
  • Ver películas tristes.
  • Bailar, cantar o trabajar en equipo.
  • Practicar hobbies.
  • Reírse.

Serotonina

La serotonina se genera cuando te sientes valorado. Se relaciona con la autoestima y la autoconfianza. Es importante para regular la agresividad y la ira, y también en la respuesta del placer, estado de ánimo y regulación del apetito.

¿Cómo aumentar sus niveles?

  • Pensar en recuerdos felices.
  • Exponerse a la luz del sol.
  • Recibir masajes.
  • Hacer ejercicio aeróbico.
  • Comer chocolate alto en cacao.

Dopamina

La dopamina se genera cuando sentimos placer, y se relaciona con el cumplimiento de metas y deseos. Tiene un papel fundamental en el desarrollo de las redes neuronales, e influye, por ejemplo, en la atención y la memoria, haciéndose crucial en los procesos de aprendizaje y resolución de problemas.

¿Cómo aumentar sus niveles?

  • Cuando damos el primer paso y/o cumplimos un objetivo.
  • Dormir de 7 a 9 horas descansando lo suficiente.
  • Hacer ejercicio diario.
  • Beber suficiente agua.

Oxitocina

La oxitocina se encuentra relacionada al desarrollo de los comportamientos maternales y al apego. Reduce el estrés y aumenta la libido. También desempeña una función básica en el desarrollo y mantenimiento de vínculos emocionales.

¿Cómo aumentar sus niveles?

  • Abrazando a alguien que queremos.
  • Meditar cada mañana.
  • Siendo generoso.
  • Acariciando a tu mascota.

Psicología de la Felicidad

La Psicología de la Felicidad o Psicología Positiva es una nueva corriente dentro de la psicología, que estudia de forma científica las bases del bienestar y la felicidad.

Para todos sus seguidores, la felicidad es un constructo con diversos elementos, entre los que encontramos las emociones positivas. Su objetivo fundamental es el generar el desarrollo de actitudes positivas.

El modelo del bienestar desarrollado por el creador de este tipo de psicología, Martin Seligman, se llama PERMA. Según Seligman, hay 5 componentes básicos en la felicidad:

  • Positive emotions (emociones positivas): para sentirnos felices, debemos aumentar el número de emociones positivas.
  • Engagement (Compromiso): debemos poner en práctica nuestras fortalezas personales, tratando de desarrollas un número más alto de experiencias beneficiosas.
  • Relationships (Relaciones positivas): el dedicar un poco de tiempo a trabajar en nuestras relaciones personales fomenta nuestras sensaciones de compañía y apoyo.
  • Meaning (Sentido): en este caso, nos referimos al desarrollo de objetivos y la meta en la vida que nos podemos proponer.
  • Accomplishment (Logro): el establecimiento de metas que nos produzcan motivación.

Existen otras teorías y corrientes, pero en general, podemos facilitar cinco tips básicos de la Psicología de la Felicidad:

  • Se centra en nuestras cualidades y situaciones positivas para mejorar nuestro bienestar psicológico.
  • No niega las emociones negativas, ni nos obliga a ser felices.
  • Se basa en el método científico.
  • Descubre variables que influyen en nuestro bienestar (fortalezas equilibradas, sentido vital, relaciones…).
  • Afirma que conocer nuestras fortalezas es una clave para fomentar el bienestar.

Por nuestra parte, ¡también recomendamos complementar todos nuestros consejos con nuestro taller de risoterapia!

vuelta al cole 25 Ago 2021

BY: Calltek

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Vuelta al cole, ¿qué hacemos?

Ahora que está terminando el verano y comienza el mes de Septiembre, hay muchas familias que buscan la mejor manera de volver a la rutina. Hay muchas maneras de hacer menos estresante la vuelta al cole, tanto para los padres como para los más pequeños de la casa.

Para ello, siempre tendremos que procurar generar el mejor ambiente posible para todos. Sin embargo, hay algunos consejos “universales” que pueden proporcionarnos mucha ayuda, y más en la situación tan excepcional que se nos presenta estos últimos años.

¿Cómo afrontar la vuelta al cole?

El objetivo de todas estas pautas es preparar mentalmente a la familia para la vuelta al cole. Debemos tener en cuenta que hay que estudiar muy bien la actitud y los problemas que podrían surgir. En caso de considerar que lo necesitamos, tenemos que recurrir a un profesional cualificado para ayudarnos.

Charlas familiares

Es importante que, tanto si es el primer año de colegio como si el niño ya se encuentra habituado a la institución, los padres dediquen un poco de tiempo a tener una conversación con ellos acerca de la vuelta a las clases. Para enviar el mensaje adecuado, se debe recalcar principalmente la parte positiva de esta vuelta para los niños: el reencuentro con sus amigos, todos los materiales y asignaturas nuevas, las actividades extraescolares a las que podrían optar, ese nerviosismo sano por el nuevo curso…
Debemos trabajar mucho en la motivación, en incentivar las ganas de acudir y de comenzar. En caso de que el niño o niña se muestre inseguro ante las dificultades que podría tener, es bueno que le apoyemos y le animemos.
Durante el desarrollo del curso, esta vía de comunicación debe mantenerse abierta, para que el pequeño pueda expresar todas sus preocupaciones y problemas.
Toda esta situación, y su consecuente explicación, debe adecuarse a la edad y situación del niño o niña. Con los más pequeños, los padres se pueden ayudar de cuentos y metáforas para ejemplificar de manera muy clara lo que realmente quieren transmitirles.

Rutinas diarias y horarios

Una rutina muy recomendable es preparar el material que se va a utilizar al día siguiente en la escuela la noche anterior. También podemos ayudar al niño o niña a preparar su espacio de estudio. La meta de este espacio es que pueda concentrase y sentirse cómodo durante las sesiones de deberes y de aprendizaje en el hogar.
No debemos tener miedo de mantener la disciplina en estas rutinas, a menos que notemos algo inusual en el niño (cambios de humor, ánimo decaído…).

  • Horarios: Para tranquilizar al niño y mejorar su capacidad organizativa y la adaptación a esta nueva rutina, los padres pueden realizar con ellos un horario. Puede incluir las clases, las actividades extraescolares, el tiempo de estudio, o incluso las horas de pantalla que podrán disfrutar una vez comiencen las clases.
  • Rutina de sueño: Antes del comienzo de las clases, es aconsejable habituar el horario de sueño del niño al que se utilice durante todo el curso escolar. Podemos fijar una hora para acostarse, e ir adelantando de forma gradual la hora, y lo mismo con la hora de despertarse. Así, cuando llegue el primer día de clases, el niño habrá descansado adecuadamente.

Comportamiento parental durante la vuelta al cole: pensamiento positivo y calma

En estos momentos en los que todo se encuentra en constante cambio debido a la preocupación por el COVID, es importante frenar los pensamientos relacionados con un futuro incierto, y centrarnos en vivir en el presente, para evitar la aparición de cuadros de ansiedad.
Muchos padres se muestran consternados ante la vuelta al cole, pero no deben transmitir esas preocupaciones a sus hijos. Así, el niño no desarrollará una actitud negativa hacia el colegio.
La mejor manera de afrontar este cambio son la paciencia, el cariño y la tranquilidad: no levantar la voz , proyectar calma y mostrarse disponible con los pequeños.
Los niños, al final, aprenden del comportamiento de los padres, y por ello, deben ver que realmente, sus figuras paternas se muestran motivados, con ganas, y felices de comenzar una nueva etapa.

Adaptación al colegio

Especialmente para los más pequeños, la vuelta al cole puede generar ansiedad y miedos. Para evitar esto, por ejemplo, podemos visitar el colegio unos días antes, explicándoles cuál es el uso de cada aula, qué van a hacer en ellas, cómo sería el inicio del curso
También es muy recomendable no alargar las despedidas, para que los pequeños no sufran tanto con la separación.
En caso de no poder acompañarles, se les debe explicar del mejor modo posible, e intentar pasar algo más de tiempo con él o ella la tarde anterior. No debemos transmitir sentimientos de angustia ni de culpabilidad.

Proceso de la vuelta al cole: preparación del material

Es muy importante que los padres participen en la vuelta a las clases, haciendo, por ejemplo, que la preparación del material escolar se convierta en una actividad agradable. El involucrar al niño en todo esto le mentalizará, ayudándole a asumir ciertas responsabilidades y adaptarse al ámbito escolar. Además, la preparación previa también evitará el estrés y los nervios, y el pequeño se sentirá con más ilusión por empezar las clases.

Otras recomendaciones para la vuelta al cole

Durante el transcurso del año escolar, debemos mantener una actitud sana y positiva, pero sin perder el interés y la atención en relación a los más pequeños.

Gestión del tiempo

Tras el comienzo de las clases, es muy bueno que el niño aprenda a compatibilizar los deberes y el tiempo libre, e incluso añadir las actividades extraescolares en caso de existir. También podemos instar al pequeño a la lectura, o prestar atención a sus intereses para poder aconsejarle, por ejemplo, un hobby.

Asignación de tareas

Para que el niño o niña se sienta incluido en la familia, es importante hacerle responsable de sus cosas (por ejemplo, de su material escolar). Estas responsabilidades o tareas deben ir aumentando progresivamente para ayudar a desarrollar la individualidad de los pequeños.

Atención a los detalles

Para muchos niños y adolescentes, la vuelta al cole no siempre es positiva, especialmente si tienen problemas de autoestima o con las relaciones sociales. Durante todo el curso, hay que prestar especial atención a las manifestaciones de sus emociones y/o actitudes.  Es importante reservar un momento dentro de la rutina diaria para hablar de cómo ha ido el día, o comentar las inquietudes que puedan ir surgiendo.
Si el niño presenta una actitud muy negativa, tristeza, cambios de humor, o ansiedad, debes comunicarte con él y contar con la ayuda de un profesional en caso de ser necesario.
Aunque es normal (principalmente en los más pequeños) que, durante los primeros días, el niño llore o se angustie, no se considera normal que este comportamiento se extienda más allá de la primera semana, o que se presente a partir de los siete años. Si esto se produce, debes contactar a un profesional.

Control del tiempo libre

Si bien es necesario combinar distintos tipos de actividades, actualmente hay dos problemas principales a tener en cuenta en cuanto al uso del tiempo libre por parte de los pequeños: en primer lugar, el control del tiempo y contenido consumido mediante pantallas (móviles, ordenadores, tablets, televisión…); y en segundo, la necesidad del ejercicio físico, tratando de fomentarlo e incorporarlo a la rutina.

psicología y fisioterapia 02 Ago 2021

BY: Calltek

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Psicología y fisioterapia, ¿realmente tan diferentes?

Si bien la opinión general relaciona la psicología con la mente, y la fisioterapia con el cuerpo físico, no debemos dejarnos engañar. La fisioterapia es una gran aliada de la psicología, equilibrando tanto el cuerpo como la mente, y complementando cualquier tipo de terapia psicológica o psiquiátrica.

El origen de muchas afecciones físicas puede provenir de alteraciones en la psique y viceversa, de manera que podemos asegurar que, sin duda, existe una importante conexión entre ambas partes, a pesar de que comúnmente las separemos. Combinando ambos tipos de terapia, podemos lograr un tratamiento integral del paciente.

 

Puntos clave de la relación psicología-fisioterapia

Para comprender la importancia de la utilización de ambos tipos de terapia en un tratamiento, lo primero que necesitamos comprender son los factores que hacen relevante esta unión.

  • El estrés en la sociedad. El estrés presente en la sociedad actual influye negativamente en el factor emocional del paciente. La alta (y constante) exposición a este estrés genera dificultades en la gestión de las emociones, y, por tanto, malestar en la psique de aquellos que lo sufren.
  • Malestar debido a lesiones. Otros pacientes acuden con una lesión que ha disminuido su fortaleza mental. Aquellos que sufren dolor de larga duración, o lesiones incapacitantes, pueden ver aumentados sus niveles de estrés o padecer alteraciones en el estado de ánimo.
  • Personalización del tratamiento. En la fisioterapia, no existe un “tratamiento neutral”, que se pueda utilizar genéricamente. Es importante tener en cuenta la personalidad, la afección y el entorno del paciente a la hora de desarrollar un tratamiento. Así, la psicología es la que se encarga de comprender y realizar un análisis de la situación emocional y de la psique del usuario, y facilitar esta personalización en base al mismo.

 

Psicología de la rehabilitación

Dentro de este trabajo multidisciplinar y la combinación de la terapia física y psicológica, un subtema fundamental es la psicología de la rehabilitación. Esta disciplina aborda el estudio y tratamiento de los pacientes que, tras un accidente o enfermedad, sufren una discapacidad crónica.

La base de este campo son los principios de una sociedad igualitaria, que no dificulte el desarrollo y la adaptación de los pacientes. Sus principales objetivos son el apoyo psicológico; la reeducación emocional y cognitiva; y la terapia, focalizada en la potenciación de las fortalezas del paciente.

 

El trastorno psicosomático

La prueba principal de la relación entre el cuerpo y la mente en cuanto a alteraciones, se presenta mediante el trastorno psicosomático. En este tipo de trastornos, las condiciones físicas pueden verse afectadas debido a factores mentales, bien positivos resultando en una mejora de las condiciones, o bien negativos, resultando en un deterioro de las mismas.

Las categorías en las que podemos dividir estos trastornos son principalmente tres:

  • Pacientes que sufren una condición física y una mental. Pueden no relacionarse, pero incrementan la dificultad del tratamiento por sus presencias.
  • Pacientes que sufren una condición física, que provoca una mental. Es el caso, por ejemplo, de la depresión o ansiedad comúnmente.
  • Trastornos somatomorfos, donde la condición física es causada por una condición mental. Un caso muy conocido es el de la hipocondría, donde la mente “engaña” al cuerpo físico.

¿Cuáles son las disfunciones psicosomáticas?

Dentro de este apartado, podemos encontrar una larga lista de afecciones de tipo psicosomático, que relacionan tanto a psicólogos como a fisioterapeutas en su tratamiento.

Hablaremos, pues, de las más comunes, teniendo en cuenta, por supuesto, que no solo se producen debido a estados alterados en la psicología:

  • Depresión. Las personas con depresión pueden sentir dificultad a la hora de cuidar de su salud, lo que desemboca en problemas físicos y/o alteraciones psicológicas.
  • Ansiedad. En este caso, existe una retroalimentación con los problemas físicos. Es decir, la ansiedad puede aparecer a causa de un problema de salud ya existente, y al mismo tiempo, empeorar este mismo problema.
  • Dolor crónico. De forma frecuente, los pacientes sienten dolor en la cabeza y/o en la espalda.
  • Fatiga crónica y/o debilidad.
  • Insomnio.
  • Mareos o vértigos.
  • Colon irritable, gases y/o molestias digestivas.
  • Molestias generalizadas.

Entre el origen de estos trastornos podemos encontrar afecciones crónicas, lesiones, o incluso modos de vida insalubres que se sostienen en el tiempo.

Para poder tratar este tipo de enfermedades, que provienen de causas emocionales, es necesario realizar un análisis profundo del estado mental del paciente, siendo el objetivo rebajar los niveles de angustia, eliminar las causas estresantes, o ayudar a fortalecer la mente del mismo.

 

Y recuerda: “Mens sana in corpore sano”.

 

 

 

 

 

 

alimentación y psicología 29 Jun 2021

BY: Calltek

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¿La alimentación y la terapia son complementarias?

Si bien en un primer momento podemos no encontrar demasiada afinidad entre estas dos áreas, lo cierto es que la psicología y la nutrición se relacionan e incluso se complementan, debido a que nuestra salud mental puede afectar nuestra alimentación, y/o viceversa.

Por ello, la relación de las personas y la alimentación es un motivo más de estudio para los psicólogos, ya que el vínculo tiene mucho que ver con problemas físicos y mentales.

Hay que tener en cuenta que una buena nutrición es un elemento fundamental para gozar de una buena salud. La mala nutrición puede conllevar una reducción de la inmunidad del cuerpo y otras alteraciones físicas y mentales.

Por su parte, la psicología puede mejorar la adherencia a una dieta, pudiendo el profesional prestar sus servicios para que los individuos logren cambiar su conducta y/o estilo de vida.

 

¿Qué es la alimentación emocional?

La relación entre las emociones y la nutrición se encuentra muy definida, ya que, en momentos de inestabilidad emocional, solemos consumir alimentos grasos, lo que provoca un desequilibrio en nuestra dieta. A utilizar la alimentación como calmante de nuestro estado emocional, podemos llamarlo alimentación emocional.

Cuando los sentimientos comienzan a controlarnos o sobrepasarnos, la mente busca canales de expresión, para indicar que algo no está funcionando como debería. Esta alerta, en el caso de la alimentación, puede observarse como:

  • Inapetencia o falta de ganas de comer.
  • Necesidad imperiosa de perder peso, o distorsión de nuestra propia imagen.
  • Incapacidad para ganar peso.
  • Compulsión ante la comida (atracones, por ejemplo). En este caso, es más habitual su presencia en la adolescencia y en la edad adulta. Suelen venir determinadas por trastornos depresivos, ira, tristeza severa, aburrimiento, ansiedad, estrés, o abuso de ciertas sustancias.
  • Otros desórdenes alimentarios.

 

¿Cómo podemos utilizar la nutrición de forma positiva?

La relación entre ciertos alimentos y nuestro estado de ánimo puede definirse como un vínculo causal, de manera que una dieta pobre puede aumentar el riesgo a sufrir depresión, mientras que una alimentación saludable puede mejorar el ánimo considerablemente.

Esa falta de voluntad o vitalidad que mucha gente sufre (normalmente a causa del estrés, desgaste o incluso rutina), se puede paliar de manera natural si incluimos en la dieta alimentos que favorezcan la producción de serotonina; ricos en ácidos grasos omega 3 o que contienen triptófano.

 

¿Qué alimentos mejoran nuestro bienestar?

  • Chocolate: tiene la capacidad de aumentar la producción de serotonina. Sin embargo, hay que tener cuidado con su alto contenido calórico.
  • Yogur: aumenta la cantidad de Lactobacillus (bacteria de la fermentación), cuya pérdida es causada por el estrés.
  • Nueces, nueces de Brasil y demás frutos secos: además de proteger la salud cardiovascular, su contenido en grasas vegetales, omega 3, magnesio, triptófano y selenio, contribuyen a hacernos sentir mejor.
  • Pavo: también cuenta con grandes cantidades de triptófano (estimula la producción de serotonina). Puede sustituirse por pollo, pero la cantidad de triptófano sería mucho menor.
  • Café: su contenido en cafeína aumenta nuestra capacidad de atención, y tiene un efecto protector a la hora de controlar el estrés.
  • Chile: los alimentos picantes también son considerador una ayuda en la mejora de los síntomas de la depresión. Es un alimento termogénico (aumenta la circulación sanguínea y aporta capsaicina, que hace que el cerebro genere más endorfinas).
  • Salmón y atún: posee una gran cantidad de grasas poliinsaturadas, como el omega 3. También aparece en anchoas o sardinas, pero en menor cantidad.
  • Leche: gran fuente de vitamina D, presente en pocos alimentos. Puede sustituirse por queso, cereales, o pescados en conserva.
  • Huevo: rico en triptófano. Puede consumirse entre cuatro y cinco veces a la semana.
  • Verduras verdes: poseen grandes cantidades de ácido fólico o vitamina B9, que hace que las células del cerebro funcionen correctamente.
  • Frutas: contienen fructosa, que eleva la energía. Además, los frutos rojos son antioxidantes y nos ayudan a concentrarnos mejor y tener más vitalidad. ¡Consumir con moderación!
  • Jengibre y otras raíces: cuentan con un efecto estimulante, se reconoce como antiinflamatorio natural y es usado para manejar síntomas de algunas enfermedades, como artritis o resfriados.
  • Semillas de calabaza y de girasol: contienen ácido alfa-linolénico (tipo de omega 3), que hace más fácil la comunicación neuronal y protege contra los radicales libres.
  • Setas y champiñones: ricas en vitamina D, ayudan a reducir la inflamación, fortalecen los huesos y músculos y reducen el riesgo de contraer enfermedades del corazón.
  • Legumbres (garbanzos): aportan vitamina B6 (generan serotonina y norepinefrina).
  • Avena: posee vitaminas B5 y B6, y un alto aporte energético.
  • Té negro: muy buen relajante, y eficaz para combatir el estrés.

 

¿Y qué parte de nuestra alimentación pueden influir negativamente?

  • Cacahuetes: su alto contenido en sal y aditivos pueden generar mal humor y, a veces, dolor de cabeza.
  • Margarina: contiene grasas procesadas (trans), que dificultan la metabolización de omega 3.
  • Bollería industrial: contiene muchos azúcares y harinas refinadas, que producen subidas y bajadas precipitadas de serotonina, lo que puede traducirse en cambios de humor.
  • Patatas fritas: tienen un alto contenido en grasas saturadas.
  • Embutidos: ricos en conservantes, pueden provocar dolor de cabeza y mal humor.
  • Refrescos y alcohol: pueden contener sustancias que “sobreactivan” el organismo, lo que puede provocar ansiedad, cambios de humor, nerviosismo e insomnio.
  • Alimentos que contienen azúcar refinado: suministra una fuerte dosis de energía que puede debilitar los mecanismos de control de glucosa.

 

Y tú, ¿quieres cuidarte?

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