persona altamente sensible 15 Mar 2022

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos / Interesante

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Persona Altamente Sensible: ¿qué es y qué no es?

En los últimos tiempos, se ha hecho bastante eco de las PAS, o Personas Altamente Sensibles. Una Persona Altamente Sensible es aquella que posee el rasgo de la “Alta Sensibilidad”. A pesar de que el término fue acuñado en los años 90, por la psicóloga Elaine Aron, las investigaciones acerca de su validez, ámbito y repercusiones no han cesado. Es más, se han llevado a cabo desde diferentes puntos de vista para delimitarlo: neurología, genética, y por supuesto, psicología. Lo que se ha deducido de estos estudios es que se trata de un rasgo innato en nada menos que entre, como mínimo, un 15 y un 30% de la población.

Hay que aclarar que, a pesar de que comúnmente se asocie a la vulnerabilidad, debilidad, fragilidad, victimismo, o incluso “cosas de mujeres”, no tiene nada que ver con eso. Nada más lejos de la realidad.

 

¿Qué entendemos por Persona Altamente Sensible?

La Alta Sensibilidad, por definición, es un rasgo, es decir, una característica distintiva de una persona. Este tipo de personas poseen un sistema neurosensorial más desarrollado de lo común, y, por tanto, son capaces de procesar mucha más información simultáneamente.

Hay que entender que ser PAS no es ninguna enfermedad, trastorno o patología, y que posee ventajas e inconvenientes, como cualquier otra peculiaridad. Igualmente, una persona no puede “dejar de ser PAS”, ya que como explicamos, se trata de un rasgo, que además cuenta con una importante carga genética.

 

Características de las PAS: D.O.E.S.

Es importante conocer y saber gestionar las características de la Alta Sensibilidad para asegurar una buena calidad de vida a la Persona Altamente Sensible.

Para considerar que una persona es PAS, tiene que contar con todas las siguientes características, resumidas en el acrónimo D.O.E.S. (D de “Deep Processing”; O de “Overstimulation”; E de “Emotional Reactivity” y S de “Sensitive to Subtleties”):

  1. Deep Processing (Procesamiento Profundo): se refiere a la realización de análisis exhaustivos de los pensamientos. Una Persona Altamente Sensible evalúa las situaciones globalmente, comparando toda la información a la que pueda tener acceso. Además, no lo hace de manera voluntaria, y, por ende, no tiene control sobre esta acción: toma lugar de manera innata.
  2. Overstimulation (Sobreestimulación): una de las características más determinantes de las PAS es la reactividad a los estímulos, que se produce de manera desmesurada en comparación con una persona no PAS. Si sumamos esto al exceso de información que reciben del entorno, en muchas ocasiones la Persona Altamente Sensible termina por sentirse abrumada o exhausta.
  3. Emotional Reactivity (Reactividad Emocional): definida gracias a la fRMI (resonancia magnética funcional), una tecnología del campo de la neurociencia, se ha demostrado que las personas PAS registran más actividad de lo normal en el hemisferio derecho del cerebro. En esta área se encuentran las emociones, los sentimientos y la creatividad. También se ha observado una mayor cantidad de neuronas espejo, con más actividad.

    Las neuronas espejo son una clase se neuronas que se activan al ejecutar una acción o al observar la ejecución de esa acción por otro individuo. Permiten comprender los sentimientos de los demás y establecer conexiones con otras personas.

  4. Sensitive to Subtleties (Sensibilidad a las sutilezas): sensibilidad especial a las sutilezas y cambios del entorno. La Persona Altamente Sensible es capaz de percibir detalles que el resto pasan por alto.

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Características complementarias de la Persona Altamente Sensible

A pesar de que las D.O.E.S. son los cuatro pilares, podemos observar otras características frecuentes en las personas PAS:

  • Necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios y cosas nuevas.
  • Poseen una alta sensibilidad al dolor físico y emocional.
  • Tienen dificultad para soportar estímulos muy intensos (luces, sonidos, sabores u olores).
  • Tienden a hiperempatizar y caer en el rol del “salvador”.
  • Rechazan la violencia en todas sus formas y expresiones.
  • Poseen un gran interés por desarrollarse personalmente.
  • Se sienten más cómodas en grupos pequeños.
  • Necesitan tener vínculos emocionales significativos, con una presencia natural del lenguaje emocional.
  • Tienden a somatizar el estrés, sufriendo largos períodos de ansiedad.

 

Qué NO es ser PAS

Hay otras características, sin embargo, con las que se puede confundir la Alta Sensibilidad. ¡Aclaramos algunas!

  • Ser una Persona Altamente Sensible no significa tener altas capacidades.
  • Los PAS no tienen por qué sufrir enfermedades autoinmunes.
  • Una PAS puede ser extrovertida (es más, un 30% lo son).
  • Las Personas Altamente Sensibles no son “videntes”, ni están obligadas a ser “espirituales”.
  • La Alta Sensibilidad no es un sinónimo de susceptibilidad, debilidad, etc. Tampoco se relaciona con la hipersensibilidad.

 

 

¿Cómo es la vida de una Persona Altamente Sensible?

Incluso contando con numerosas investigaciones y habiéndose demostrado sus teorías, a día de hoy todavía existe un gran desconocimiento general sobre las Personas Altamente Sensibles.

Es cierto que, en cierto punto, ser una persona PAS tiene sus ventajas: la vida es más intensa, sin duda. Sin embargo, lidiar con los contras de serlo quizá disminuya esa parte positiva.

¿Qué tiene de bueno?

Una PAS debe aprender a tomar conciencia de cómo es, a valorar positivamente sus aptitudes y, sobre todo, a despresurizar la información excesiva que recibe. Una vez hemos resuelto esta parte, contamos con varios puntos fuertes:

  • Las personas PAS tienen una gran capacidad de escucha y empatía, lo que facilita sobremanera la creación y mantenimiento de relaciones interpersonales.
  • Disfrutan de su espacio de soledad y son capaces de recuperar su equilibrio biológico antes de someterse a otra sesión de excitabilidad.
  • Debido a su gran gestión de la información, las PAS poseen una habilidad de análisis más profunda y precisa. También pueden desarrollar pensamientos deductivos en profundidad.
  • Una PAS siempre tomará partido ante una injusticia, y de la misma manera, pondrá todo de su parte para ser colaborativa.

 

¿Cuál es la parte “mala”?

Esta “sensibilidad desmedida” también cuenta con una serie de puntos débiles, a los cuales hay que aprender a hacer frente de la mejor manera posible.

  • De forma habitual, al recibir una gran cantidad de estímulos sensoriales a lo largo del día, la Persona Altamente sensible termina por saturarse, sufriendo bloqueos y estrés continuo.
  • Al experimentar profundamente todas las emociones, también experimentan de la misma manera los aspectos negativos, lo que puede conducir a tristeza, impotencia, o incluso a depresiones.
  • Una persona PAS necesita breves períodos de descanso tras la exposición continuada a estímulos.

 

NAS o Niños Altamente Sensibles

Dado que la etapa infantil es crucial para el desarrollo desde cualquier punto de vista, es importante saber reconocer los signos de que un niño pueda contar con el rasgo de la Alta Sensibilidad. Éste se manifiesta desde las primeras etapas vitales, y parece tener un componente genético determinante.

Es fácil que un NAS experimente estrés frecuente, dado que también presentan las D.O.E.S. y se pueden sobresaturar fácilmente. Suele tratarse de niños inteligentes y creativos, con poco control sobre sus emociones, y que parecen abrumarse ante los nuevos entornos. Estos niños, pese a lo que se pueda pensar, no tienen problemas de sociabilidad.

¿Cómo tratar a un NAS?

En primer lugar, es importante no colocar “etiquetas”. Hay que explicarle al pequeño que posee una serie de habilidades y características únicas, que le hacen especial. La mejor alternativa para explicar la Alta Sensibilidad es referirse a la “capacidad de sentir”, reforzando la existencia de personas que sienten con mayor intensidad.

Después, es importante evitar la exposición a un gran número de estímulos; facilitarle el descanso; tener paciencia e intentar comprenderle son los puntos clave de la educación de un Niño Altamente Sensible. Establecer límites mediante recompensas puede ayudarles a lidiar con su vida cotidiana, y el enseñarles a resolver problemas también se consideran tareas básicas para los padres de un NAS.

Ludopatía 14 Dic 2021

BY: Calltek

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Ludopatía: el problema del juego

Para comenzar, es necesario definir lo que entendemos por ludopatía. La ludopatía o juego patológico es una enfermedad que se caracteriza por la adicción y el impulso irrefrenable de jugar. La ludopatía se produce en los juegos que tienen capacidad adictiva, es decir, en los que transcurre poco tiempo entre la apuesta y el premio conseguido. Es importante recalcar que no todas las personas que juegan desarrollan una adicción al juego. Igualmente, existen personas no adictas que también hacen un mal uso de los juegos de azar.

¿Y por qué se apuesta? Las apuestas pueden estimular los sistemas cerebrales de recompensa, y causar adicción.

A día de hoy, estos juegos se pueden desarrollar en locales físicos y en sus alternativas virtuales en Internet: casinos, salas de apuestas, etc. Este tipo de adicciones, es decir, sin sustancia, suelen pasar más inadvertidas y ser más aceptadas por la sociedad.

La edad de inicio de los jugadores es cada vez más temprana, sobre todo en Internet. Este aumento de cifras se ve sustentado, en parte, por la imagen de las personas influyentes que se prestan para asociar el juego a algo positivo.

 

Fases de la ludopatía

Es posible que una persona nazca o crezca con propensión a desarrollar ludopatía, pero no se desarrolla espontáneamente. Cuenta con un proceso con una serie de etapas:

  1. Fase de ganancias: el éxito continuo lleva al paciente a creer que es especial, con habilidades o suerte únicas, y se llega a creer que puede cambiar su vida gracias al juego. Esta primera etapa es decisiva para la generación de las siguientes, puesto que el impacto es demoledor.
  2. Fase de pérdida: el jugador comienza a perder, y ante cada pérdida, el jugador trata de apostar lo suficiente como para recuperar las pérdidas. En esta etapa, las relaciones sociales comienzan a resultar un estorbo.
  3. Fase de desesperación: en esta etapa, comienza a generarse la desesperación por conseguir el dinero para sus deudas. La ansiedad y la angustia se disparan.
  4. Fase de agotamiento: esta etapa es la más peligrosa. El jugador sabe que perderá, pero no logra abstenerse de jugar de nuevo. Podría empezar a sopesar, incluso, el suicidio.

 

¿Por qué la ludopatía es tan grave?

Este tipo de apuestas causan estragos en los núcleos familiares y en las relaciones sociales, principalmente mediante el efecto dominó que se produce y afecta a todas las áreas significativas de la persona, llegando a perjudicar al paciente incluso laboralmente. En las últimas décadas, la ludopatía es la adicción sin sustancia más atendida en los centros de salud.

La adicción puede impactar de forma diferente en cada familia, pero algunas de las consecuencias más habituales son:

  • Problemas emocionales y psicológicos en todos los miembros de la familia.
  • Deterioro de las dinámicas familiares.
  • Minimización y/o ocultación del problema.
  • Problemas económicos y legales.
  • Problemas laborales y académicos.
  • Conflictos asociados directamente al problema.
  • Aparición de otras adicciones, para hacer la principal o sus consecuencias psicológicas más llevaderas.
  • Mal estado de salud general.
  • Suicidio, intentos de suicidio o pensamientos suicidas.

 

Síntomas e indicadores de ludopatía

  • En primer lugar, presentar los mismos rasgos que un adicto: repetición de una conducta o acción que resulta placentera; pérdida del control; o síndrome de abstinencia si se interrumpe el hábito.
  • Problemas económicos repentinos.
  • Mostrarse preocupado por las apuestas, por ejemplo, planificando continuamente cómo ganar más.
  • Necesidad de apostar sumas cada vez más altas (y, sin embargo, lograr la misma emoción).
  • Mostrar inquietud o irritabilidad al intentar reducir las apuestas.
  • Apostar para escapar de los problemas o aliviar sentimientos negativos.
  • Intentar recuperar las pérdidas con más apuestas.
  • Ocultar la magnitud de las apuestas a su entorno.
  • Poner en peligro o perder relaciones importantes debido a las apuestas.
  • Recurrir al robo o fraude para recuperar las pérdidas.
  • Pedir a otras personas que se hagan cargo de tus problemas económicos a causa de las apuestas.

Sin embargo, a diferencia de los apostadores ocasionales, las personas que sufren ludopatía no pueden evitar seguir jugando, generando un patrón que se vuelve cada vez más destructivo con el tiempo.

Algunas personas pueden tener períodos de remisión, en los que reducen la cantidad de apuestas durante un tiempo. Sin tratamiento, esta remisión es meramente temporal.

 

Factores de riesgo

A pesar de que la mayoría de las personas que juegan no suelen desarrollar un problema, hay ciertos factores que cada vez, están más asociados a la ludopatía:

  • Trastornos de salud mental. Las personas sensibles son personas que ya pueden arrastrar problemas con el abuso de sustancias, trastornos de personalidad, depresión o ansiedad, aunque también puede asociarse a otros trastornos.
  • La ludopatía es más frecuente en personas jóvenes y de mediana edad, y también es más frecuente en hombres que en mujeres.
  • Influencia de familiares o amigos.
  • Ciertos medicamentos llamados agonistas dopaminérgicos pueden tener un efecto secundario poco frecuente, que produce conductas compulsivas.
  • Ciertas características de la personalidad: la competitividad, adicción al trabajo, impulsividad, inquietud, o una persona que se aburre fácilmente.
  • Propensión a hacerse adicto en caso de haberse expuesto al juego.
  • Problemas de inestabilidad psicológica o con problemas personales y sociales.
  • Estructura del juego y publicidad: dependiendo del juego, puede tener más o menos componentes adictivos. Además, la publicidad de la que disponga puede incluso reforzar la idea de que realmente el juego puede ser una solución.
  • Factores específicos actuales: conexión las 24h del día a Internet; la carencia de filtros en los contenidos para menores; la falta de límites por parte de los adultos a cargo; la nomofobia, o dependencia patológica del teléfono móvil; o el ocio excesivo.
  • A día de hoy, las casas de apuestas funcionan también como lugares de socialización, y algunas están ubicadas incluso cerca de centros educativos.

Hay que tener en cuenta que la ludopatía se desarrolla de forma diferente en función de la predisposición.

 

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para la ludopatía?

El tratamiento para la ludopatía puede resultar complejo. En parte, esto puede deberse a la dificultad de los pacientes para admitir que tienen un problema.

El tratamiento puede incluir los siguientes enfoques:

  • La terapia conductual o la terapia cognitiva conductual pueden ser muy útiles. La terapia conductual utiliza la exposición sistemática a la conducta negativa y ayuda con estrategias para reducir la adicción. Por otro lado, la terapia cognitiva conductual se enfoca en identificar las creencias dañinas, y a reemplazarlas por otras positivas y sanas. También puede ayudar la terapia familiar.
  • Los medicamentos, como antidepresivos y estabilizadores del estado de ánimo pueden ayudar a solucionar los trastornos contiguos a la ludopatía, e incluso ser eficaces en la disminución de las conductas ludopáticas.
  • Grupos de autoayuda.

 

Los jóvenes: el nuevo grupo de riesgo

Actualmente, la ludopatía online afecta a 3 jóvenes por cada adulto, según un estudio realizado por la organización Proyecto Hombre de León. Este mismo estudio ha revelado que los jóvenes participan en actividades relacionadas con la ludopatía incluso con más frecuencia que otros comportamientos considerados por la sociedad como adictivos. La proliferación de los juegos de azar y apuestas en Internet ha hecho que la edad a la que comienzan a apostar los jóvenes disminuya, facilitándoles no solo el acceso, sino todo el proceso inherente al juego en sí.

El problema, además, es que los jóvenes no suelen admitir su problema, y por tanto, muy pocos buscan tratamiento o simplemente consejo profesional.

En estos casos, lo más adecuado es tratar de detectar lo más temprano posible las conductas adictivas. Hay tres indicios clave:

  • Excesivo interés por el juego: una de las modalidades más comunes son las apuestas deportivas. Si el joven se muestra con ansiedad, podemos generar una sospecha sólida.
  • Mentir para cubrir la adicción al juego: mentir sobre si juegan, cuándo, cuánto y dónde juegan, también es un indicio importante.
  • Problemas con el dinero: de repente, a la persona comienza a faltarle dinero, y puede pedirlo, sorprenderle robando, etc.

 

autolesiones 30 Nov 2021

BY: Calltek

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Depresión en adolescentes II: las autolesiones

Tras la definición y explicación del problema de la depresión en adolescentes en el artículo anterior, ahora vamos a ahondar en una de sus señales más perceptibles: las autolesiones.

La autolesión no suicida (generalmente llamada autolesión), se define como el acto de dañarse deliberadamente el propio cuerpo. Estos daños se pueden producir de diversas maneras: cortes (cutting), quemaduras… Normalmente, no pretende transformarse ni ser un intento de suicidio, si no una forma errónea de enfrentar sentimientos negativos. Así, no se considera una conducta suicida.

¿Y por qué se recurre a la autolesión? A pesar de que en un primer momento la idea nos cause rechazo (y debe ser así, ya que se trata de un comportamiento instintivo), la autolesión puede traer consigo una sensación de calma y liberación de tensión momentáneas. Habitualmente, tras sufrir esta autolesión, aparecen la culpa, la vergüenza, y vuelven también los sentimientos negativos. Este comportamiento, además, conlleva la posibilidad de acciones más agresivas o graves contra uno mismo llegando incluso a ser mortales. Actualmente, según los estudios, puede darse en una frecuencia del 8% al 14% en adolescentes, y más en mujeres que en hombres.

Este tipo de lesiones suelen darse en privado, y se realizan de manera controlada o hasta en forma de rituales, que a menudo, deja patrones específicos sobre la piel. Suelen darse mayoritariamente en brazos, piernas y la parte frontal del torso, pero se consideran autolesiones en cualquier parte del cuerpo. El enfado o la ira puede desatar el impulso de la autolesión, de manera que muchas personas lo hacen unas cuantas veces, y después, se detienen. Si bien sigue siendo preocupante, el peligro principal es que se convierta en un comportamiento repetitivo a largo plazo.

 

¿Cómo podemos intuir lo que ocurre?

Los signos y síntomas de las autolesiones pueden incluir:

  • Heridas: normalmente, en determinados patrones. Suelen ser cortes, arañazos, hematomas, marcas de mordeduras… También se puede recurrir al frotamiento excesivo de un área para crear una quemadura.
  • Mantener siempre al alcance objetos peligrosos: cuchillos, navajas, tijeras…
  • Utilizar ropa que oculta el cuerpo, incluso cuando la temperatura es alta.
  • Aumento de las lesiones accidentales.
  • Dificultades a la hora de establecer o mantener relaciones interpersonales.
  • Inestabilidad emocional, impulsividad e imprevisibilidad.
  • Declaraciones de frustración, falta de valor, tristeza o desesperanza.
  • Aislamiento social: el adolescente puede mostrarse más callado que de costumbre, o intentar pasar desapercibido en la vida cotidiana.

Hay ciertos factores de riesgo, además, que pueden aumentar la probabilidad de que se produzca el comportamiento autolesivo:

  • Entorno con personas que se autolesionan.
  • Problemas emocionales o de salud mental, y especialmente, la depresión.
  • Abuso de alcohol y/u otras sustancias.

 

¿Qué autolesiones existen?

  • Cutting: generalmente, cortes o rasguños profundos, realizados con objetos afilados. Este tipo de autolesiones son especialmente peligrosas, ya que cuantas más veces se haya cortado la persona, más necesidad tendrá de hacerlo.
  • Quemaduras: con cerillas o cigarrillos, con agua hirviendo, o con otros objetos calientes.
  • Grabación de palabras y/o símbolos en la piel.
  • Golpearse a sí mismo, sobre todo en la cabeza.
  • Perforación de la piel.
  • Inserción de objetos bajo la piel.
  • Ingesta de elementos venenosos.
  • Dermatilomanía: frenar la cicatrización de las heridas.
  • Tricotilomanía: impulso por arrancarse vello del cuerpo.

Cualquiera de las conductas mencionadas se agrava con el consumo de alcohol y otras sustancias.

En función de la gravedad de las conductas autolesivas, podemos clasificar las autolesiones eh:

  • Comportamientos autolesivos estereotipados: pueden realizarse en cualquier lugar y variar la gravedad de las lesiones.
  • Comportamientos autolesivos mayores: implican algún tipo de amputación. Asociados a psicopatología grave y psicótica.
  • Comportamientos autolesivos compulsivos: repetitivos y ritualizados, se dan múltiples veces al día.
  • Comportamientos autolesivos impulsivos: existencia de preocupación a la hora de autoagredirse. Produce ansiedad y sensación de alivio posteriormente.

 

Causas de la autolesión

En primer lugar, hay que tener en cuenta que es muy poco probable que las autolesiones se den por una causa única. Normalmente, son el resultado de la combinación de varios factores:

  • Existencia de una depresión.
  • Falta de capacidad para afrontar ciertas situaciones: por ejemplo, a la hora de afrontar el dolor de forma saludable.
  • Dificultad para controlar y/o gestionar las emociones: intentar controlar o reducir el estrés o la angustia; distraerse de emociones negativas; la evasión del sentimiento de vacío; comunicar sentimientos de depresión o ansiedad; autocastigo…
  • Autorechazo: pobre imagen corporal, autoestima baja…

En resumen, en la mayoría de las ocasiones, las autolesiones son fruto de una mala regulación emocional. Ya que los adolescentes todavía se encuentran en una etapa temprana y que, además, es de las más complicadas de la vida, no han aprendido a regular correctamente las emociones y, por tanto, no cuentan con las herramientas o la experiencia necesarias para afrontar los sentimientos negativos.

 

Cómo actuar ante las autolesiones

Cuando descubrimos este comportamiento negativo en una persona de nuestro entorno, al inicio podemos actuar con sorpresa o temor. Lo primero que hay que hacer es tomar el asunto con seriedad, y establecer una comunicación con el sujeto. En caso de que no responda adecuadamente, debemos obtener ayuda de emergencia, en base a la gravedad de la situación y de las lesiones. Hay que evitar a toda costa los ultimátum, ya que podrían empeorar la conducta del adolescente.

El tratamiento psicológico para esta conducta es, tal y como en la depresión, la psicoterapia, combinada con medicación psiquiátrica. El objetivo principal del tratamiento es identificar el motivo de esta autoagresión y enseñar al adolescente a gestionar correctamente sus emociones y sus problemas.

 

 

depresión en adolescentes 30 Nov 2021

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos / Interesante

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Depresión en adolescentes I: un problema emergente

Si bien la depresión es un problema de salud mental grave y, desgraciadamente, común, a día de hoy es especialmente preocupante en los adolescentes, donde se considera que entre el 5% y el 10% podrían recibir este diagnóstico.

La depresión se caracteriza por un sentimiento de tristeza constante y la pérdida de interés a la hora de realizar diversas actividades, dificultando el tener una vida normal y realizar actividades habituales. Esto afecta la manera en la que la persona que la sufre piensa, se siente y se comporta, pudiendo provocar problemas emocionales, funcionales y físicos. Sin embargo, sus síntomas entre adolescentes pueden ser muy diferentes a los de los adultos.

La adolescencia es una etapa de crisis vital, con una desregulación emocional y un desajuste de conciencia, y por tanto, es una de las etapas de mayor riesgo de inicio de la depresión. Esta depresión se puede ver motivada por la presión de sus compañeros, las expectativas que se les imponen, o los cambios corporales. A pesar de que para muchos adolescentes este sentimiento de tristeza es temporal, en ocasiones, puede esconder algo mucho más importante.

 

¿Cómo podemos distinguir la depresión en adolescentes?

Cambios emocionales

  • Sentimientos de tristeza: por ejemplo, episodios de llanto sin razón aparente.
  • Ira o frustración.
  • Sentimientos de vacío o desesperanza.
  • Estado de ánimo cambiante: generalmente, el adolescente se encuentra irritado.
  • Pérdida del interés en la realización de actividades comunes.
  • Pérdida de interés o conflictos con amigos y familiares.
  • Baja autoestima: falta de valoración en sí mismo, o incluso culpa.
  • Fijación en sus errores, autoinculpación o autocrítica exagerada.
  • Aumento de la sensibilidad ante el rechazo o fracaso, y gran necesidad de aprobación.
  • Dificultad para concentrarse, tomar decisiones, recordar cosas…
  • Pensamientos recurrentes acerca de la muerte o el suicidio.

Cambios de comportamiento

  • Pérdida de energía.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Cambios en el apetito.
  • Consumo de alcohol y/u otras sustancias.
  • Agitación o intranquilidad.
  • Lentitud a la hora de hablar, pensar o moverse.
  • Dolores de cabeza o quejas acerca de los mismos.
  • Aislamiento social.
  • Mal rendimiento o ausencias escolares.
  • Reducción de la higiene o el cuidado en la apariencia personal.
  • Cambios de comportamiento: irritabilidad, perturbación, etc.
  • Autolesiones.
  • Intentos de suicidio o planificación del mismo.

Si sospechamos que el adolescente sufre alguno o varios de estos cambios, lo mejor es hablar con él acerca de sus sentimientos y las cosas que pueden sucederle en el hogar o la escuela. Además, también sería necesario comunicárselo al médico del adolescente, e incluso llegar a realizarle una evaluación para detectar la depresión.

 

¿Qué causa la depresión?

La depresión puede ser motivada por un sinfín de factores, pero hay algunos que suelen ser comunes:

  • Química cerebral: cuando los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro) son anómalos o deficientes, las funciones del sistema nervioso cambian y pueden dar origen a la depresión.
  • Hormonas: los cambios hormonales pueden involucrarse en la causa de la depresión.
  • Rasgos heredados: la depresión es más común en personas cuyos familiares de sangre también la sufren.
  • Eventos estresantes en la infancia: determinados eventos traumáticos durante la niñez pueden causar cambios en el cerebro, y hacer a una persona más susceptible a la depresión.
  • Patrones de pensamiento negativo aprendidos: en el caso de los adolescentes, la depresión puede estar relacionada con aprender a sentirse frustrados o desesperanzados en lugar de capaces.

Factores de riesgo

Además de las causas comunes, hay ciertos factores de riesgo que influyen a la hora de desarrollar esta enfermedad:

  • Problemas personales: la obesidad, el bullying, o los problemas académicos.
  • Conflictos familiares o familias disfuncionales: especialmente cuando se produce violencia en el hogar.
  • Enfermedades adyacentes: el padecimiento de otras enfermedades de salud mental, dolores continuos u otras enfermedades físicas crónicas.
  • TDAH: sufrir deficiencias de aprendizaje o déficit de atención.
  • Ciertos rasgos de personalidad: baja autoestima, dependencia, autocrítica excesiva o el pesimismo.
  • Abuso de alcohol, nicotina u otras sustancias.
  • Sexualidad diversa: el ser diferente en un entorno que lo rechaza.

¿La depresión se puede prevenir?

Realmente, no podemos asegurar que exista una manera de prevenir la depresión. Sin embargo, sí que existen algunas estrategias que pueden ayudarnos. Por ejemplo:

  • Hábitos saludables: el promover ciertas conductas, como una dieta saludable, el ejercicio, o la construcción de relaciones positivas, puede ayudar a mejorar el comportamiento del adolescente.
  • Seguridad y protección: en este caso, es importante la iniciación o la mejora de la comunicación con el adolescente, en la forma que pudiera serle más cómoda, y siempre sin presionar ni forzar la situación ni a él mismo.
  • Control del estrés: podemos ayudar al adolescente a aumentar su resiliencia y mejorar su autoestima. El aprendizaje o el fomento de técnicas de relajación, entendimiento y adaptación es muy importante durante estas edades.
  • Apoyos: buscar y ofrecer apoyo por parte de los amigos y familiares.
  • Tratamiento y plan de seguridad: ante la primera señal del problema, debemos acudir ante un profesional, para evitar la situación más grave. Además, deberemos seguir estrictamente las recomendaciones de dicho profesional.

 

¿Qué tratamientos existen para la depresión en adolescentes?

Generalmente, la depresión en adolescentes puede tratarse con psicoterapia o terapia de conversación, o una combinación de la misma y medicamentos.

Psicoterapia

La terapia de conversación, también llamada apoyo psicológico, es capaz de ayudar a comprender y controlar los sentimientos y el estado de ánimo. Para realizarla, hay que acudir a un terapeuta, y expresar claramente las emociones. Hay dos tipos concretos que pueden ayudar con más facilidad:

  • Terapia cognitiva conductual: este tipo de terapia ayuda a identificar y cambiar los pensamientos negativos y a desarrollar habilidades para enfrentar los problemas y cambiar patrones de comportamiento.
  • Terapia interpersonal: el objetivo de esta terapia es mejorar las relaciones sociales. Ayuda a comprender y trabajar las relaciones problemáticas, y cambiar los comportamientos que pueden causar problemas. Además, es capaz de explorar los problemas adyacentes a la depresión.

Medicamentos

En algunas ocasiones, es necesario utilizar ciertos medicamentos además de la psicoterapia. En caso de seguir este tipo de tratamientos, es importante visitar al profesional médico con frecuencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ciertas medicaciones pueden causar efectos secundarios en adolescentes, y sobre todo por eso, especialmente durante los primeros días, se debe estudiar el comportamiento del adolescente.

11 Dic 2017

BY: Pilar Gomez

Diagnóstico y Tratamientos

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trastornos conductuales y emocionales en niños

Los trastornos conductuales y emocionales en niños aumentan en los centros escolares con el paso del tiempo. Estos han  de ser controlados por un especialista clínico o sanitario para poder conseguir los objetivos propuestos, que en cada caso serán diferentes, y poder así facilitar la vida de sus familiares, quienes suelen sufrir tanto o mas que ellos.

Es esencial realizar un buen diagnóstico para garantizar efectividad en el tratamiento. Desde nuestro centro realizamos intervenciones a nivel familiar que agilizan el proceso.

Algunos de los trastornos más comunes en edad infantil suelen ser la depresión, ansiedad, TOC (trastorno obsesivo compulsivo), TDAH y trastorno negativista-desafiante.

Otros no son considerados trastornos pero si afectan de manera más acusada al aprendizaje como la dislexia, el déficit de atención, discalculia, y dificultad de comprensión.

Todos ellos se pueden tratar con un alto porcentaje de éxito, pero si es importante intervenir antes de que el trastorno o problema de aprendizaje genere mas malestar en la persona que lo sufre. Por eso recomendamos contactar con psicólogos sanitarios ante sospechas de pequeños síntomas.

www.psicologasantander.es

27 Nov 2017

BY: Pilar Gomez

Diagnóstico y Tratamientos

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¿Cómo saber si debo acudir al psicólogo?

¿Cómo saber si debo acudir al psicólogo?.

Muchas personas la primera vez que vienen tienen muchas dudas antes de acudir a terapia, normalmente dicen  frases del tipo “no sé si lo mío es de psicólogo”, “quizás no debería estar aquí”, “creo que no necesito un psicólogo porque no estoy loco”…Etc.

Lo cierto es que ir al psicólogo no es de locos. Una persona debería acudir a sesiones clínicas cuando percibe que no logra hacer su vida con normalidad, ya sea por miedo, ansiedad, tristeza, depresión, celos, problemas de pareja,  mala comunicación, escasas habilidades sociales, dificultad en el aprendizaje, falta de objetivos y valores, estancamiento del duelo,  baja autoestima, poca motivación, etc.

No importa tanto cómo sea la situación real que este viviendo la persona sino cómo la interpreta, lo que piensa, siente y hace en relación a ella. Nadie ve raro que alguien vaya al médico si se hace un esguince, es fácil intuir que esa persona sufre si no se trata a tiempo. Sin embargo todavía nos cuesta asimilar que otra persona pueda sufrir tanto o más que la que tienen un esguince por un dolor que no se ve, que no se percibe de forma visual.

Es necesario normalizar el hecho de ir al psicólogo para romper con las etiquetas de “loco”, “tarado”, “débil de mente” y poder entender que un psicólogo siempre nos  va ayudar a superar los obstáculos que notemos en nuestra rutina diaria mediante pautas y técnicas terapéuticas. Podemos asemejar  la figura del psicólogo a la de un catalizador que nos ayuda a dar el cambio necesario para encontrarnos bien con nosotros mismos.

www.psicologasantander.es.

 

 

15 Nov 2017

BY: Calltek

Diagnóstico y Tratamientos

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Dentro de poco tendremos noticias

En Ítaca estamos preparando una nueva sección para poner noticias interesantes, ademas de nuestra selección de posts de interés .